Cuando me maten en Juárez

Tomás Holguín

5 de diciembre de 2009

Con la mayor humildad posible te voy a decir lo que pienso:
      Cuando me maten en ciudad Juárez, te voy a pedir que no me dejes solo; que no abandones a mi familia en su pesar, te voy a solicitar que salgas a protestar y a luchar; que protestes contra la violencia y la inseguridad estructural que es la forma de existir de la sociedad capitalista actual.
      No te voy a pedir que salgas a protestar, o mejor dicho, a protestar falsamente, con pillidos, sonadas de silbatos, ni nada de esas burradas que se les ocurren a unos cuantos para calmar su consciencia y moral hipócrita; para sentir que hacen algo a favor de la sociedad y por las víctimas inocentes de la guerra contra el narco.
      Tampoco te pediré que reces por mí. No me agrada y no creo en esas cosas. Y menos te pediré que pegues en tu vehículo logos del tipo de: Amor por Juárez y mamadas así —menos creo en esas cosas— que dan la bonita, pero falsa, sensación de actuar y apoyar cosas nobles, y que en realidad no harán nada por mí y ni por las otras muertes… puro autoengaño.
      Si escribes y elaboras cartas, solicitas firmas, mandas escritos a organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, a senadores y diputados, está bien que lo hagas. No me opongo, pero quiero que te comprometas a más, que no te quedes en eso. Mi sensación y experiencia es que eso sirve de poco o nada —a menos que sirva para organizarnos— y así podamos descubrir nuestras verdaderas fuerzas internas y nuestra propia capacidad de lucha y transformación, venciendo al enemigo que se viste de senador, de diputado, de presidente o de noble empresario.
      Yo quiero que tu apoyo sea efectivo. Te voy a pedir que estudies, te prepares y teorices la génesis de la violencia en la sociedad, empezando por la que produce el empresario cuando sobreexplota al trabajador asalariado, y termina con el experimento fascistoide de la guerra contra el narco, motivada por los intereses políticos y económicos de la cúpula económica Imperial y nacional —la burguesía mundial radicada en EEUU principalmente y la lumpemburguesia local.
      Pero sobre todo, te voy a pedir que actúes, que te movilices, que participes, que te rebeles. Que realices huelgas, paros, tomes carreteras y puentes, que presiones y presiones de tal modo que te des cuenta y veas que en tanto que luchas y luchas, aprendes, y algún día te sentirás capaz de tomar el poder político y podrás crear una administración de gobierno más justa a favor de los intereses de nosotr@s: los que estamos abajo y luchamos.
      Te voy a pedir que derrumbes a nuestras frívolas autoridades políticas, coaligadas con el hampa; que realices un golpe de estado si es necesario, y derroques el gobierno de los empresarios —PAN-PRI-Slim-Azcarraga, Yunke, etcétera— y formes un gobierno de los trabajadores y campesinos, ése que tome el control de los medios de producción-reproducción social que le pertenecen a la entera sociedad y no a unos cuantos, y así pueda terminar tanta enajenación e injusticia social.
      Para empezar, te pido que elimines a Felipe Calderón de la presidencia de la republica; que no le permitas continuar con su espurio mandato y sus políticas autoritarias, antipopulares y pro neoliberales.
      Te voy a pedir que realices una revolución social, ésa que cambie este mundo, que destruya el capitalismo y que construya el socialismo democrático.
      Cuando me maten en Juárez, quiero que hagas esto para que un día no te toque a ti ser la próxima víctima.
      Atentamente
      Un ciudadano habitante de Juárez, Chihuahua y estudiante de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez S


Neoliberalismo y revuelta

19 de noviembre de 2005

Según uno de los dirigentes del SWP británico, Alex Callinicos, “la política dominante (anterior al neoliberalismo económico) incorporaba alguna versión de la tesis de Maynard Keynes según la cual la estabilidad del capitalismo dependía de la intervención del estado para asegurar el pleno empleo”.
      Al parecer se tenía la idea de que el desempleo desembocaría en una situación inestable para los estados y para el capitalismo en general. En realidad a los grandes capitalistas les conviene la existencia de una cierta tasa de desempleo, lo que Marx llamaba el ejercito industrial de reserva y que sirve para presionar a los empleados y deprimir sus salarios. Sin embargo es cierto que grandes capas de parados, subempleados y precarios son un factor importante en revueltas urbanas que efectivamente hoy desestabilizan al capitalismo, aunque no lo destruyen, éste a sido el caso por ejemplo del argentinazo y en otra medida las revueltas de jóvenes marginados que hoy vemos surgir en Francia, Alemania y Bélgica las que todavía podrían crecer.
      El neoliberalismo es la nueva política dominante que ha venido a reemplazar a la anterior que ponía al estado como garante de la estabilidad y esta labor tenía que cumplirse a través de políticas públicas que aseguraran el empleo, la salud, la educación, la seguridad, la cultura y el esparcimiento. Actualmente no se ha renunciado a la idea de la garantía de estabilidad por parte del estado, pero esta estabilidad ya no se asegura a través de la aplicación de correctas y sanas políticas públicas, sino a través de la violencia directa y la exclusión forzada con fines geopolíticos. Esto, desde luego, no es algo nuevo; en realidad hemos retrocedido, aceptando la guerra por la subsistencia como una realidad cotidiana y permanente.
      Los espacios concretos de convivencia se ven grandemente afectados por esta nueva forma de ver las cosas; la ausencia del estado en responsabilidades sociales y culturales se complementa con la militarización de la vida. Las barriadas, las zonas industriales, los pueblos, los caminos, se llenan de súper vigilancia militarizada que sin ningún pudor y justificación se le pregona como guerra contra el crimen; se acordonan zona y se cortan pasos. El estado juega a favor de que las zonas ricas y las zonas pobres se vayan excluyendo mutuamente.
      Por eso los gobernantes actuales de todos colores -con muy pocas excepciones- profetizan y prometen siempre que acabarán con la inseguridad mientras van construyendo grandes aparatos represivos. Porque efectivamente en el horizonte las revueltas están a la orden del día en cualquier parte. Pero como dice Joaquín Sabina que “en tiempos tan oscuros nacen falsos profetas”, el neoliberalismo-neoconservadurismo predica la exclusión, la persecución y el prejuicio en un clima de guerra contra la inseguridad en voz de sus mejores caballeros. La justicia se vuelve muy genérica por ejemplo a la hora de aplicar razias, de cuidar carreteras, de limpiar la ciudad y muy selectiva a la hora de hacer chivos expiatorios para proteger los intereses de socios de dinero del crimen organizado o para limpiar colonias estorbosas de los planes de urbanización.
      Así pues, cuanto más liberal en los negocios es el neoliberalismo, más conservador tiene que ser en el plano social, tal como corresponde a un sistema altamente represivo y excluyente que como nunca antes ha abierto una grieta tan grande entre adinerados y desposeídos que están en permanente refriega por el espacio, en una verdadera guerra de clases de baja intensidad.
      Cualquiera de aquellos que en la década de los ochentas pronosticaron para el futuro una historia sin sobresaltos donde un capitalismo omnipotente impondría una rutina avasalladora, hoy se habrán de sorprender. El capitalismo puede ser todo, si ustedes quieren, menos un sistema estable. Tampoco se puede decir que este sistema del poder, el dinero y la guerra esté por terminar mañana pero la cosa no es si el capitalismo se está cayendo o no, la cosa es que el sistema es decadente y por eso hay que luchar para pasar de la época de las revueltas a la revolución del mundoS


Contra el imperialismo decadente, la solidaridad de los pueblos

25 de noviembre de 2005

Suele verse el conflicto entre Vicente Fox de México y el Presidente Venezolano Hugo Chávez como un conflicto entre México ofendido y el “dictador” Hugo Chávez agresor. Así lo ha estado pregonando sistemáticamente en sus medios el conservadurismo derechista mexicano apelando a la propaganda nacionalista burda como lo hace el radiofónico poco escrupuloso Ferriz de Con. Esto siempre más o menos concuerda con la creencia de la gente bien pensante, pero nada está más apartado de la realidad.
      Apoyar algo que pueda ser encuadrado en la categoría abstracta de México-unido -discusión pendiente- no significa apoyar a Vicente Fox en este conflicto que se sucedió después de una serie de declaraciones entre el presidente Chávez y él, y que terminó con la disminución del nivel de relaciones entre México y Venezuela. Ignorar esto, es ignorar la realidad de este conflicto y reducirlo a una guerra de egos de mandatarios representativos del espíritu nacional guerrerista de sus pueblos entre el vaquero sheriff Fox y el comandante bananero Chávez, o sea, ver la realidad al estilo deformante de los guiones hollywoodescos que omiten los conflictos sociales, culturales, nacionales y económicos y hacen de la realidad un panfleto pobre y eficaz sólo para bobos.
      El conflicto comenzó porque Vicente Fox Quezada quiso imponer la discusión del ALCA en la cumbre de la Organización de Estados Americanos celebrada los pasados 4 y 5 de noviembre en Mar del Plata, Argentina. El ALCA es favorable a la economía de libre mercado y en particular al consorcio económico-militar-neoconservador-sionista-petrolero que tiene su representación en el gobierno de Estados Unidos. Por supuesto esto es en detrimento de las economías Latinoamericanas dependientes. Actualmente nadie serio puede negar que más de diez años de doctrina económica neoliberal han hecho más amplia la brecha entre el Norte y el Sur.
      La idea de que liberalizar las fuerzas ciegas y caóticas del mercado genera en las economías dependientes una sinergia de ganancia reciproca entre los competidores se ha topado con la realidad de la crisis industrial nacional y la quiebra campesina de todos los países pobres alrededor del mundo. Los gobiernos de los países sudamericanos están viviendo realidades económicas que demuestran que el capitalismo salvaje y toda la ética de alta corrupción, saqueo y explotación que le corresponde de manera sistémica, genera un estado de crisis permanente en la economía. Cuando esta crisis se sintoniza con la lucha legitima de los pueblos; los hombres y las mujeres oprimidos, como los aymaras en Bolivia, los mapuches en Chile, los sem terra en Brasil, los piqueteros en Argentina por mencionar algunos, genera a su vez un estado de revuelta intermitente que bien puede desembocar en revolución, si encuentra salida viable en la conciencia de la gente y un poderoso movimiento proletario organizado.
      Ya sea por darle más coherencia a un proceso de revolución bolivariana, que incluye muchas inspiraciones socialistas y cristianas -como en el caso del presidente Chávez-, o por exorcizar lo que pudiera pasar con el capitalismo nacional de actualizarse una revolución -como en el caso del presidente Kirchner-, los mandatarios de los países importantes de Suramérica coinciden en que hay que decir NO al ALCA; no empobrecer más a los pueblos y comenzar con planes estratégicos regionales. En todo caso las naciones tienen derecho a jugar sus cartas en los negocios internacionales. Pero sea por una razón u otra, lo que de ninguna manera se puede negar es que el sentir de los presidentes del sur con respecto al ALCA es plenamente compartido por amplios sectores de los pueblos, las grandes protestas anti Bush que se vieron al margen de la Cumbre donde destacó el pibe Maradona son apenas una muestra de ello.
      Lo anterior no quiere decir que no existan en América latina burguesías transnacionales poderosas que estén de acuerdo con el atraco y se dedican a promover una imagen de repudio popular a los “dictadores”. Pero baste mirar la historia reciente de América del sur para entender que el consenso de Washington no es muy popular en el área. Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Venezuela y Colombia, todos son países que muestran ejemplos en diferente orden, de cismas políticos, económicos y militares y que algunos de ellos han tenido eventos de guerra civil, revuelta y cambio de gobierno y en todos Estados Unidos a intervenido para apoyar a las derechas, aunque esas derechas estén disfrazadas de izquierda gobernante incrustada en los gobiernos en algunos casos. Las masas populares identifican correctamente Consenso de Washington con pobreza y represión de la lucha.
      Al consorcio representado por el títere criminal George W. Bush le interesa materializar económicamente sus logros militares y sienten que es el momento que América, la del sur que también esta en el norte, vuelva a abrir otra vez sus venas. Los estrategas norteamericanos prevén el encontronazo económico con China y la Unión Europea y han decidido generar un estado de guerra para no afrontar esta cuestión, pero en algún momento tienen que materializar económicamente sus actos, para proseguir la guerra. El presidente de México Vicente Fox fue demasiado lejos faltándole el respeto a los presidentes Kirchner de Argentina y Chávez de Venezuela y a sus pueblos soberanos, queriéndolos regañar por tomar “posturas inmaduras” y por oponerse al nuevo saqueo. Vicente Fox trabaja para el Consenso de Washington que pagó su campaña presidencial en 2000 como lo demuestra el caso Amigos de Fox encabezado por el oscuro funcionario empresarial y millonario Lino Korrodi.
      ¿Tiene derecho Vicente Fox a usar la presidencia de México para intervenir en la política nacional extranjera? ¿Es correcto que utilice el prestigio de México para abogar por intereses económicos extranjeros depredadores en contra de nuestros países hermanos? Sin la consideración de estas preguntas que son de principio el análisis fácil de la vergonzosa política exterior mexicana que ahora rompe con Venezuela como en algún tiempo rompió con Cuba, carece de sentido y se pierde en el cotilleo de la hoguera de las vanidades de quién debe pedir disculpas a quién.
      Votar a favor del ALCA no solamente se trata de apoyar los tratados comerciales simples de reducción de aranceles sino de apoyar todo un paquete diseñado para favorecer el consenso de Washington y esto significa votar la guerra, el saqueo, el etnocidio, la explotación y la persecución, aderezada con una salsa de buenos negocios para algunos y la muerte para muchas y muchos de nosotros.
      Sin ser nacionalista, si de ser buen mexicano se trata es mejor ser bolivariano, que imperialista yanqui.
      Contra el imperialismo neoliberal decadente, la solidaridad de los pueblosS


La otra y l@s trabajadoræs

4 de diciembre de 2005

El planteamiento de La Otra campaña, que apenas comienza impulsada por el EZLN y diversas organizaciones políticas, es radical. Pretende ir a la raíz del problema de la explotación, la marginación y la exclusión. Su documento inspirador la Sexta Declaración de la Selva Lacandona se asume anticapitalista y de izquierda. Pero -aquí viene el problema de la política más concreta- ¿cómo?; en el actual México, ¿cómo se puede ser radical y de izquierda? Entendiéndolo políticamente podemos transformar esta interrogante en pregunta de trabajo: ¿Qué propuesta y qué fuerzas pudieran hacer valer La Otra Campaña desde un punto de vista radical?
      La Sexta propone que se haga un Plan Nacional de Lucha para hacer un nuevo constituyente en México, es decir refundar al país. En esta respuesta política concreta se entiende que no será un cambio de “santos” en el gobierno lo que pueda dar viabilidad a esta tierra. El anticapitalismo que debiera tomar La Otra campaña es justificado; en el actual contexto de capitalismo hiper globalizado y decadente, a los países económicamente dependientes y clasistas no les queda otra salida que revolucionar su sistema económico, político y social, para encontrar viabilidad económica y ecológica. Ya no hay espacio y buenos tiempos en un país como México para terceras vías, aunque esto no quiera decir que no pueda venir un intento obradorista. También, en una idea de país más allá del capitalismo, habría que agregar la crítica al concepto de un estado y una nación única, unidad excluyente que no voltea a ver los derechos culturales de los pueblos indios, su explotación, su marginación y su exclusión.
      Una especie de socialismo democrático, diverso, pluricultural, con vocación internacionalista e igualitario y no violento entre géneros, seria desde mi punto de vista una buena propuesta para un nuevo país reconstituido.
      La radicalidad nos ha llevado a denostar el sistema capitalista e incluso a proponer un esquema nuevo, pero muchos y muchas quedan presas del miedo al no encontrar los resortes sociales, las teclas culturales, las fuerzas económicas y políticas que nos acompañen en el objetivo de hacer realidad esos sueños. Me parece que este miedo surge de entender que no se trata de hacer la crítica más fiel de las actuales condiciones de explotación, marginación y rapiña y las propuestas más lucidas para superarlo, aunque este ejercicio jamás debe olvidarse, sino que se trata de subvertir el estado de cosas para provocar cambios estructurales. Y otra vez surge la pregunta más claramente: ¿Quién va a hacer esto en México… y en el mundo?
      Cuando nos ponemos a contestar seriamente la anterior pregunta, tratamos de hacer inventario de las fuerzas que pudieran abanderar la propuesta de La Otra y observamos que aun sumando las fuerzas de toda la izquierda radical organizada del país; aun pudiendo arrastrar en nuestra propuesta a la demás izquierda y al centro; aun convocando a amplios sectores de lo que se conoce como sociedad civil; aun contando con el apoyo del movimiento indígena y campesino, no es suficiente para el encontronazo colosal de lucha de clases que se avecina. Falta algo que pudiera darle fuerza a la lucha.
      Algunos y algunas dentro de La Otra, pensamos que las y los trabajadores del campo y la ciudad son ese factor indispensable para poder reconstituir al país. Tal reto colosal necesita de fuerzas económicas organizadas y esas pueden ser las de los sectores trabajadores. En ese sentido, desde mi punto de vista La Otra debe plantearse cómo incidir en la creación de un movimiento de trabajadores, democrático, radical e independiente. Esto debe pasar por no confundir la crítica legítima a las direcciones sindicales charras y corruptas con un desprecio injusto hacia el movimiento obrero y sus organizaciones, como lo hacen algunos compañeros que pasan de decir que la dirección y aún la clase obrera están corrompidas, a decir que el movimiento obrero ya no tiene nada qué hacer ni qué decir en México. Gran error.
      Es cierto que es totalmente necio sostener que sólo el movimiento obrero puede o que sólo se trata de despertar al movimiento obrero y éste con su gran poder logrará arrastrar a las demás fuerzas necesarias para transformar México, pensar así es la otra forma de derrotar la estrategia. El movimiento obrero no es el único que tiene que intervenir en una transformación radical, pero esto no quiere decir que ya no tenga que intervenir.
      Por otro lado también es cierto que lo que se conoce como mundo del trabajo se ha complicado en las últimas décadas. Ya no estamos en todos los casos frente a masas de obreros industriales clásicas. Ahora hay distintas formas de trabajo masivo también, por ejemplo el trabajo maquilador del norte del país que desde el punto de vista de la lucha habría que abordarse con una estrategia ya no sindical sino de red como lo muestra Luis K’Fong en su excelente libro El Alacrane. Hay que ver cómo sumar a la lucha a las y los trabajadores del trabajo precario, de tiempo parcial y el subempleo, estos sectores de trabajadores pierden en fuerza social y económica pero ganan en libertad de movimiento, algo que se pudiera aprovechar.
      En fin, no estoy por que se impongan concepciones superadas de lo que debe ser la lucha obrera pero mucho menos estoy por abandonar esta lucha. Creo que es el momento, ante el reto formidable que significa refundar México, de pensar seriamente qué formas y alcances tiene ahora la lucha de los trabajadores.
      Por ultimo quisiera comentar que la transformación del mundo del trabajo a nivel mundial ha sido un proceso desigual que nos deja en un escenario complejo, donde las viejas luchas de las industrias pesadas y estratégicas como el petróleo, la electricidad etcétera no se han ido ni se irán en un país como México. Es decir lo nuevo convive con lo viejo y en ese sentido sigue siendo valido -y fundamental- intentar la organización radical e independiente de los sectores estratégicos de trabajadores, en esto más que despreciar la experiencia de décadas de movimiento obrero, hay que aprender. Las y los de La Otra no debemos olvidar estoS


Ciudad Juárez y el feminicidio

13 de diciembre de 2005

Juárez, el viejo Paso del Norte, ciudad mexicana, frontera con Estados Unidos y concretamente con El Paso Texas y Sunland Park Nuevo México, situada a la orilla del rió Bravo antes rió Grande, en medio del desierto central de América del Norte, se ha vuelto a últimas fechas tristemente famosa por presentar uno de los más horrendos casos de feminicidio serial. Muchos y muchas han intentado dar con las claves de tal crimen sin que a mi juicio se haya llegado a una comprensión profunda del fenómeno. No creo tampoco tener toda la verdad sobre el fenómeno, pero considero que generalmente en lo que se opina, se omite una visión totalizadora de la sociedad fronteriza en sus actuales condiciones de punto geoestratégico importante en el capitalismo neoliberal globalizado y criminalizado.
      Y ustedes dirán, ¿que tendrá que ver la economía, la ideología y la política, en los feminicidios? La idea de abarcar el fenómeno desde una plataforma de análisis social más amplia y no reducirlo a la investigación policial concreta, no va con la intención de omitir la responsabilidad de los criminales y echársela a la sociedad juarense para terminar moralizando con un absurdo y mediocre programa de valores. Todo lo contrario, me parece una decisión verdaderamente seria en el sentido de entender cómo se ha llegado a tanta impunidad y a tanta injusticia en los crímenes contra mujeres, sin que la sociedad haya logrado generar soluciones, combinar el análisis concreto del crimen, con un análisis concreto y abstracto de la sociedad que lo genera.
      Las características del femincidio en Juárez, nos dan la medida de lo que es crimen organizado, desde la selección de las victimas trabajadoras, pobres, principalmente migrantes para que no se puedan defender, la cantidad de victimas muchas más de cien, algunos hablan de cientos, la impunidad y oportunidad con que hasta hace poco se seguían tirando cuerpos incluso dentro de la ciudad y desde luego la forma corrupta, negligente como las instituciones de justicia han actuado: torturas a chivos expiatorios, ejecuciones policiales a abogados “por error”, desaseo investigativo, pérdida y siembra de evidencia, hostigamiento y amenazas a las familias de las muertas identificadas. Tratar de crimen organizado debe remitirnos al ámbito socio político de la ciudad, no puede ser de otra manera en esta ciudad lugar privilegiado de los grandes tráficos. Los lazos de los criminales y los hombres de estado y de justicia pueden ser explicados por nexos de poder y dinero, lo cual implica una cierta complicidad clasista, que se representa en el desprecio con que los funcionarios de un partido conservador el PRI y el otro el PAN se han referido a las victimas y a sus familias, como gente disoluta y prostituta
      Pero no solamente es el análisis del carácter organizado de los crímenes lo que nos remite al análisis social. También tenemos que preguntarnos cómo es posible que la sociedad juarense se muestre incapaz de defenderse, cómo las clases populares principalmente afectadas por el feminicidio no puedan tomar la solución en sus manos, cómo la gente no se ha revelado para imponer un alto a los asesinatos. No solamente hay que analizar el modus operandi de los asesinos, sino el estado de la sociedad que lo permite.
      Las características especiales de ciudad Juárez nos permiten apuntar a un estado de cosas que se generó desde las necesidades del capitalismo. Primero su lugar estratégico fronterizo, frontera del tercero y el primer mundo; lugar especial para el tráfico de mercancías, legales e ilegales, incluyendo seres humanos. Luego el uso de la ciudad por parte de altos intereses empresariales transnacionales como “laboratorio del futuro” (Bowden). Ciudad Juárez es el producto del neoliberalismo por excelencia, engranado a los vaivenes del comercio transnacional desde siempre, esta ciudad ha crecido siempre con la idea de dejar hacer y dejar pasar los intereses de los grandes capitalistas, así está determinado su espacio económico y urbano. Por otro lado fue esta ciudad lugar privilegiado del experimento del nuevo tipo de producción postindustrial; el maquilador. Actualmente podemos decir que no sólo el carácter fronterizo de la ciudad que provoca una constante migración y trafico es determinante en el estado de cosas, sino también su uso como valuarte de la explotación de mano de obra barata y descalificada. Los urbanistas y los estadistas juarenses no han visto más que su bolsillo, excelentes para lograr que las trabajadoras entren a la maquila, son incapaces de proteger a esas trabajadoras, total son gente desechable.
      Las y los que hacen análisis radicales desde la perspectiva de genero, dirán que este es un intento más, de reducir la opresión de la mujer a un cuento de lucha de clases. Desde luego que la cosa no es tan simple, aunque fuera del sarcasmo y la exageración habría que tomar esta observación en cuenta, mucho de esto hay, en el hecho de que estos crímenes contra mujeres principal y destacadamente pobres, no se hayan resuelto y se reproduzcan con la tolerancia institucionalS


Proletariado

22 de diciembre de 2005

Uno de los retos fundamentales de la izquierda anticapitalista global es volver a determinar la importancia que tendrán la clase obrera, las clases trabajadoras, las clases marginadas y el proletariado en su conjunto, en las revoluciones que se avecinan, partes del proceso de la revolución mundial.
    En los tiempos en que Marx y Engels escribieron el Manifiesto del Partido Comunista, en pleno siglo XIX, el proletariado solía identificarse con las masas de trabajadores de la gran industria. Eran las grandes concentraciones de obreros empobrecidos y hacinados en las metrópolis agrupados en sindicatos que luchaban por mejorar su situación de vida, las que le daban cuerpo al proletariado industrial, lo que producía una coherencia tanto sociológica, como cultural y política. Marx y Engels, preocupados políticos comunistas de su tiempo no dejaron de percibir esto y en el manifiesto al escribir para el proletariado, escribían para los obreros industriales, exhortándolos a unirse y a luchar contra el capitalismo, culminando con aquella famosa y todavía actual frase: proletarios de todos los países uníos.
    A partir de ahí surge una mala idea en el movimiento comunista de identificar al proletariado con los obreros industriales solamente. En las últimas décadas, una nueva división internacional del trabajo ha permitido a la industria pesada aligerarse y desvalorizar el trabajo; a partir de la revolución cibernética, la entrada en escena del microchip, el robot y la red global de información, junto con las nuevas políticas económicas neoliberales, el poderoso y orgulloso obrero industrial pierde protagonismo frente a la obrera maquiladora, reducida, desechable y súper explotada. La incorporación masiva de jóvenes al mercado de trabajo reducido y los flujos masivos de migración del sur al norte, han complicado la escena de los trabajadores con millones de desempleados, subempleados y trabajadores precarios. En fin, actualmente no se puede identificar proletariado con obrero industrial si se quiere que el concepto de proletariado siga teniendo vigencia política.
    La identificación del obrero con la abstracción de proletariado, puede ser achacada a una cierta desviación obrerista del marxismo, pero no a Marx y a Engels y mucho menos al marxismo en general y a las demás corrientes del movimiento anticapitalista global. Aparte de la explicación política de cierta identificación obrero-proletario en el manifiesto, Marx en otros escritos habla del ejército industrial de reserva que incluía en el proletariado, o sea los desempleados, trabajadores en potencia que le sirven al capital para aumentar la competitividad por los puestos de trabajo entre la clase trabajadora y fijar el salario bajo, también incluía en el proletariado a ciertos sectores que cumplen el trabajo de reproducir la fuerza de trabajo o hacen trabajo necesario en la sociedad para mantener el sistema de explotación funcionando, la mujer del obrero, las cuidadoras de infantes y los que cuidan los carros en los estacionamientos serían proletarios también, en otras partes Marx habla también de lumpenproletariado, lo cual implica que hay al menos un segmento de proletarios que no son precisamente trabajadores. Podemos decir que el mismo Marx no estaba muy seguro de tener una visión reducida de proletariado a la idea de obrero industrial, aunque Engels en un comentario a una de las ediciones del manifiesto explique que se entiende por proletariado las masas de obreros industriales, desafortunadamente.
    Marx y Engels eran hombres del siglo XIX que no tuvieron muchas oportunidades de ver complicarse la realidad del proletariado, pero su visión materialista y dialéctica les permitió de alguna manera anunciar esa complejidad sin llegar a descubrirla del todo, no eran brujos, aunque nunca sabremos qué hubiera escrito Marx concretamente al respecto, el tercer tomo del capital que se realizaba a años de distancia del manifiesto y que no llegó a ver la luz hubiera sido el tratado de Marx de la lucha de clases en el capitalismo, ahí Marx hubiera tenido que dar una explicación más acabada de proletariado, la desgracia no se lo permitió.
    Para estar acorde con estos tiempos que algunos suelen llamar postindustriales, hay que salir de la trampa de la identificación proletario-obrero, sin embargo no hay que caer en otras trampas, desde mi punto de vista peores, la de suponer que la lucha obrera ha quedado rebasada o que los obreros ya no son proletarios. En los últimos años el capital ha logrado hacer retroceder al trabajo, lo cual le ha permitido incorporar a muchos hombres y mujeres a la explotación masiva con peores condiciones de las que se tenían en la época de oro de la gran fabrica industrial, esto le ha reportado jugosas ganancias sobre las que descansa la vitalidad del neoliberalismo actualmente.
    El mundo de las clases trabajadoras y excluidas no solamente ha cambiado, sino que se ha complicado y en términos absolutos ha crecido, generando una variedad de relaciones concretas de explotación, desiguales y combinadas (Trotsky), insertas en la relación de explotación capitalista hegemónica. El debate acerca de si este mundo en los últimos años se ha venido desproletarizando o proletarizando está lejos de haberse agotado.
    México es un buen ejemplo de esta variedad de proletariado, mientras en el norte existe un mar de obreros maquiladores, parecido a lo que pudiéramos encontrar en los países asiáticos, en el centro sigue y seguirá existiendo el obrero industrial muy en relación con las industrias estratégicas de la nación (electricidad, petróleo y minas) y en el sur existen trabajadores y trabajadoras que recuerdan la explotación étnica semi esclava del siglo XIX, si a esto agregamos los trabajadores migrantes campesinos, tanto de las corrientes internas de los estados del sur al norte como de la que va de México hacia Estados Unidos, entonces la escena proletaria mexicana se complica aún más.
    La conclusión estratégica política de la lucha anticapitalista global con relación a la lucha del proletariado no debe ser reduccionista y simplista, no se trata de decir que antes esta lucha se identificaba totalmente con la lucha sindical en la gran industria y ahora totalmente no. Hay que aceptar que la lucha proletaria incluye una pluralidad de formas “viejas” y “nuevas”, que combina tiempos y espacios políticos diferentes (Alacrane).
    Creo que esta fuera de razón lo que los teóricos jóvenes interesantes como Naomi Klein y Michael Hardt dicen, que la lucha proletaria deja de ser protagónica en el mundo actual, quizás esto venga siendo así en la lucha que se da por medio de carteles y haya que reconocer que existen y siempre han existido otros actores políticos radicales que no pueden ser reducidos al proletariado, como los indígenas campesinos y las identidades segregadas, como el movimiento LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual); pero el mundo del trabajo en donde participan activamente la mayoría de los proletarios, es vital y fundamental para el funcionamiento del capitalismo y lo será por un buen tiempo para el sistema que venga a sustituirlo. Esto es así, se tenga o no conciencia del hecho, el capitalismo descansa sobre la explotación del trabajo, de una manera egoísta y se trata de llevar a la sociedad a que descanse sobre la explotación del trabajo de una manera social y comunitaria y quizás en el horizonte tendremos una sociedad que ya no descanse sobre la explotación del trabajo, lo cual seria el comunismo libertario.
    Actualmente no existe una Liga internacional de los Comunistas que aglutine al movimiento proletario organizado, sin embargo la consigna lanzada por Marx y Engels en el Manifiesto, más allá del tono político concreto que adoptó sigue siendo tan actual como entonces. La necesidad sigue siendo que exista una organización política internacional de los explotados, excluidos y oprimidos y que contenga los principales destacamentos de trabajadores, que sea capaz de desafiar el poder del capitalismo decadente y así revolucionar el mundo y generar una nueva oportunidad para la humanidad S


Lucha de clases

17 de enero de 2006

No debe escapar a nuestro ojo crítico que la sociedad se desgarra en una violenta lucha de clases. Por más que se quiera negar lo anterior son muy obvios los patrones clasistas de la violencia cotidiana, el trato desigual de la justicia a los ricos –enriquecimiento, ilícito, corrupto y empresarial– y a l@s pobres –feminicidio, destierro y ecosidio– es apenas un ejemplo vivo en estas tierras. En fin, no es sólo la desigualdad económica lo que determina una clase y otra, son múltiples oposiciones y factores a través de los cuales se puede percibir una coherencia sociológica, ideológica y política y a veces, hasta familiar, entre los que pasan y no, una línea clasista.
    Algunos teóricos marxistas como Daniel Bensaid prefieren pensar las clases sociales como el resultado de una relación y no como una cosa delimitada en si misma, este punto de vista es interesante. Desde luego que todo este análisis de las clases y sus relaciones se ha complicado a partir de la sociedad postindustrial, del trabajo precario, de las migraciones económicas masivas, de la red de información mundial, pero no es dándole carpetazo a este asunto como va a emerger la luz de la nueva teoría posclasista, antes hay que explicar como es que supuestamente esta sociedad decadentemente capitalista ha dejado de ser clasista. Porque aunque ya no se quiera hablar de esa realidad lacerante por comodidad ideológica, el clasismo en la sociedad y la cultura sigue siendo una realidad.
    Por eso sigue siendo un reto formidable pero necesario como en los tiempos de Marx, analizar la lucha de las clases, analizar incluso las clases a cada momento. La teoría marxista se ancla en su punto filosófico expresado en la undécima tesis contra Feuerbach, ésa que dice que no se trata de explicar la realidad sino de transformarla, idea que aparece hoy más urgente ante el desastre ecológico y el peligro de guerra nuclear, develando la lucha de clases y tomando partido por las clases explotadas por revolucionarias, idea que lleva en su vientre el milagro del féni; la idea de la revolución. Esto es más o menos lo que digo a mis amigos académicos aunque con otras explicaciones. ¡Pero esto no es científico! –exclaman. Claro, no es ciencia tradicional, la teoría marxista no solamente es ciencia revolucionaria, es ciencia revolucionada.
    Encontrar en nuestro cuadro analítico la presencia de un conflicto muy fuerte como la lucha de clases y a la vez muy mediatizado ideológicamente viene a complicar los razonamientos políticos, históricos y filosóficos. Este es precisamente el shock de la realidad política, que viene a jaquear la realidad “científica”, para parir una herramienta de análisis más exacta hecho que tiene lugar solamente en aquellas mentes verdaderamente amantes o necesitadas de conocimiento por motivos de la praxis transformadora. Este punto de vista analítico, desde la perspectiva de la lucha de clases, es el que evaden teorías que se pusieron de moda con los vientos de cambio post guerra fría, debido a que prometían objetividad y resultaron ser todo un cuento, como la tercera vía de Giddens.
    Para plantear algo tan importante como la historia, Marx dijo: la historia hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. El viejo camarada no se quedaba corto ni largo en lo que quería mostrar, como si quisiera advertirnos de no olvidar esta verdad. No por nada desde el otro bando, desde la derecha más obscura se predica el fin de la historia (Fukuyama), o lo que es lo mismo el término de la lucha de clases con la victoria de los poderosos. Al doctor Francis Fukuyama, uno de los teóricos predilectos de la camarilla actualmente gobernante en el imperio Estados Unidos se le puede considerar nieto académico de Carl Schmmit, el teórico nazi que predicaba nada menos que el fin de la lucha de clases. Según como lo plantea Dora Kanoussi en su Ensayo sobre el conservadurismo, Schmmit decía que Marx tuvo razón en el siglo XIX, pero no en el siglo XX debido a una suerte de equidad tecnológica, la lucha de clases quedaba superada para abrir el conflicto de los derechos del pueblo, alemán por supuesto y ya no de la clase, así quedaba inaugurada la era de la revolución desde la derecha, entiéndase holocausto, guerra contra la humanidad, (¿guerra contra el terrorismo?).
    Debido al trauma del derrumbe del mal llamado socialismo real, el marxismo ha caído en descrédito en la academia. Así surge una idea que algunos suponen novedosa, la de expulsar los análisis clasistas de las ciencias sociales. Esto, desde mi punto de vista es un gran error; impiden los análisis verdaderamente potentes de la realidad y bloquean la praxis política fundamentalmente humana. Tampoco se trata de decir que sólo el análisis clasista explica la sociedad actual, pero sin este análisis ¿que explicación puede tener coherencia? Un ejemplo de ello es el análisis que corrientemente se hace del feminicidio que actualmente lacera las sociedades pobres donde se concentran grandes números de trabajadoras, verdadero brote de barbarie moderna, intentando evadir el análisis de los conflictos clasistas. Los análisis de género, culturales, criminales y clasistas pueden dar una explicación parcial del fenómeno, pero sólo la combinación de ellos puede dar una explicación seria y avanzar sobre las propuestas de superación del problema.
    Es fácil observar que en la historia moderna las grandes transformaciones mundiales tienen por sujeto la colectividad de los hombres y las mujeres en enfrentamientos de intereses, los intereses clasistas son los determinantes, por ejemplo en lo que esta sucediendo en estos momentos en Bolivia y en Venezuela y en general en todo el subcontinente sudamericano. Pero la lucha de clases, surge también en aquellos países que según esto son del estable primer mundo, tal es el caso de la reciente revuelta francesa de los desposeídos. Probablemente en remotísimos tiempos, los cambios climáticos, las plagas o las pandemias fueran más determinantes para los giros históricos, hoy no quiere decir que estos hechos dejen de existir sólo que ante la complejidad del mundo ya no son determinantes en la historia, ahora lo determinante son las revoluciones sociales, económicas y políticas.
    Así pues políticamente el concepto de la lucha de clases, sigue siendo algo actual y no es que Marx fuera un pitonizo lo que pasa es que siendo homo-revolucionario y aplicándolo a sus estudios pudo ir más allá de sus contemporáneos, situándose en la bisagra de la historia, y por ello es el más actual de los clásicos S


Vanguardia

Finalmente Chihuahua se sumó al movimiento de repudio al fraude (Foto de h.o.)

27 de agosto de 2006

Hace años cuando era miembro del FZLN allá en ocasión de la Cuarta (Declaración de la Selva Lacandona) en alguna reunión aquí mismo en Juárez, me propuse para ir a las maquiladoras a trabajar y a organizar el FZLN obrero. Se me dijo que esa era una actitud vanguardista reprobable; que no se trataba de ir a decirle nada a nadie que si bien se podía obtener algún beneficio, éste se pervertía por el feo vicio del vanguardismo, que esperara a que los obreros se auto organizaran; que yo no anduviera tratando de meterles ideas, que no reprodujera los feos métodos con que me habían educado. No me valió decir que se me hacía absurdo, si dispuesto a trabajar en las maquiladoras –y no sería la primera vez–, ¿cómo podía ser yo un externo al movimiento obrero?, tampoco me valió apelar al derecho a la organización y salir con aquello de que somos un zoon politikon, ni nada. La decisión fue tajante “si te metes a la maquila a organizar nosotros el FZLN de Juárez te vamos a desconocer”.
    Este desacuerdo fue el que determinó que saliera del zapatismo y me reencontrara con mi vieja tradición socialista. Hace unos días escuchaba en una página de Internet un discurso de Marcos donde explícitamente decía: “nosotros debemos ir a decirle a la gente que la sociedad esta mal y que eso es por un sistema y que ese sistema es el capitalismo” un pensamiento que ya había tenido me pasó por la cabeza otra vez, el peligro no es la vanguardia de la izquierda, el peligro es que ésta se quede callada, muda, parada, eclipsada, avergonzada, durante décadas. Ahora estoy de acuerdo con Marcos.
    ¿Realmente rechazamos la idea de vanguardia? Depende, porque si vanguardia significa ir adelantando camino, “caminante no hay camino se hace camino al andar”, considero que sí hay algunas vanguardias que debiéramos estar atentos a rechazar, como las que le abren camino a la represión en México, el yunque por ejemplo, que podría definirse como una vanguardia de los explotadores. Pero lo que propone el documento (la propuesta de pronunciamiento para la Otra en Cd. Juárez) es que se debería de rechazar precisamente la vanguardia desde y de la izquierda. Que gran peligro veo yo en todo esto. Pensémoslo bien…
    ¿Realmente es justo lo que necesitamos rechazar por principio a la vanguardia de los oprimidos, indígenas que se adelantan a vivir la autonomía que el gobierno no quiere ceder, de mujeres en lucha por sus derechos que van mas allá de sus compañeras madres y hermanas, de estudiantes que se oponen al neoliberalismo salvaje en medio del retroceso general del humanismo en la escuela, de ecologistas radicales que quieren ir mucho mas allá de soluciones mediáticas, de trabajadores democráticos que se ponen adelante del movimiento sin bajar bandera a pesar de sus direcciones retrogradas, de campesinos agraviados al frente en la protesta, de gays y lesbianas dando un ejemplo de valentía, de maestros y maestras poniendo en jaque al estado y sin temblar y luchadores y luchadoras, pensadores de izquierda que adelantan ideas propuestas y trabajo? Piénsenlo otra vez y pregúntense si realmente es lo que queremos, rechazar a esta gente que ha cometido el error de ir abriendo camino. ¿Ése o ésa que decide dar un paso adelante, es quien merece ser rechazado?
    Creo que el rechazo a las vanguardias y sobre todo de izquierda es un puntal de hierro del conservadurismo, la escuela tradicional misma está diseñada para fulminar cualquier vanguardia: “cualquiera que te levante la vista córtale la cabeza, no permitas que el mal ejemplo cunda y luego haz que la muchedumbre te aplauda”. La escuela tradicionalista moderna es menos obtusa combate los pasos adelante de los disidentes pero privilegia los pasos adelante de los “ganadores”, es decir rechaza la vanguardia de izquierda y protege la vanguardia de derecha.
    Desde luego que los críticos de la vanguardia –que no del vanguardismo–, pueden articularse en base a agregarle características supuestamente inherentes a la vanguardia, ciertas actitudes leprosas de la vanguardia que abría que reprobar como la de autoproclamarse, la de burocratizarse y privilegiarse y la de volverse una élite. Ninguna de estas características es inherente al concepto de vanguardia. Y al menos en la tradición marxista cuando nos referimos a vanguardia proletaria, no es para nada a grupúsculos élite a lo que nos estamos refiriendo.
    La cuestión de la auto proclamación sería la menos reprochable, a fin de cuentas que más da que un grupito de locos crea que va al frente del movimiento, la cuestión de ser vanguardia o no, está en el ser y el hacer y no sólo en el decir. De cualquier manera este temor a la auto proclamación de vanguardia está totalmente de más, nadie que yo sepa está pensando tal cosa en ciudad Juárez y menos en la Otra.
    Para identificar vanguardia con burocracia seguidamente se recurre al esquema arribaabajo, refiriéndolo a la relación mando obediencia. Nada más lejos de la realidad de la vanguardia con el resto del movimiento, donde nada más para empezar el esquema no es arribaabajo sino adelantedetrás y que no es lo mismo que delante-atrás. A veces ir adelante es todo menos que privilegio, sobre todo si se trata de la lucha. En una guerra por ejemplo, estar adelante en la trinchera. Y si se está en una guerra de clases ¿Qué tal?
    Otra forma de equiparar vanguardia con burocracia es usar los ejemplos clásicos de los partidos comunistas de los países mal llamados ex comunistas, se pueden usar estos ejemplos y usar el clásico del bolchevismo para demostrar exactamente lo contrario. La revolución rusa del 17 la hicieron varios sectores pero fueron determinantes los obreros de las pocas ciudades industriales, muchos de estos proletarios estaban influenciados por las ideas radicales de los bolcheviques, esta confluencia de obreros y bolcheviques podría ser considerada la vanguardia de aquella revolución. Cuando se trata de criticar la burocratización del posterior partido comunista de la época de Stalin regularmente se pierde de vista que unos cuantos años más tarde de la revolución ya no quedaba nadie vivo de aquel comité central de los bolcheviques excepto Trotsky al que posteriormente se asesinó. Todos habían sido ejecutados o misteriosamente muertos, los millones que hicieron la revolución fueron consumidos por la guerra civil, mucho antes de que el estado soviético pudiera formar una burocracia fuerte y posteriormente, otros muchos obreros y además comunistas, fueron muertos en campos de trabajo y prisión estalinista. Así que la burocratización la operó la retaguardia, entiéndase lo más atrasado, no la vanguardia, ésta fue asesinada por la retaguardia para que encima se le confunda con ella. Agreguemos que al menos una parte diezmada de la vanguardia que no pereció purgada por Stalin, se adelantó a criticar la burocratización que estaba operando una contrarrevolución en la URSS. Estos críticos tempranos del estalinismo se les conoció como la oposición de izquierda antecesores de la nueva izquierda de los sesentas.
    El punto de la elitización de la vanguardia es el mas interesante para mí, porque aquí vamos a poder profundizar sobre lo que es vanguardia y preguntarnos si un grupo elitista puede serlo de un movimiento vivo sin desnaturalizarse y por lo tanto dejar de ser vanguardia. Aquí es donde cabe una crítica al movimiento, a la vanguardia y a su re lación entre ambos. Pero estas cuestiones las discuto en otra entrega para no aburrirlos S


El contexto de la batalla de Oaxaca

De la movilización en apoyo a Oaxaca (Foto de h.o.)

15 de noviembre de 2006

Es evidente que México se debate en una gran crisis política nacional en medio de una singular coyuntura política que podría catapultar a los movimientos sociales y políticos a la perspectiva de derrocar al estado mexicano, o bien una peligrosa y violenta camarilla de poderosos proimperialistas podrían pretender gobernar con el terror.
    Dentro de unos días el ilegítimo Felipe Calderón Hinojosa tomará posesión de la presidencia de la república seguramente en medio de protestas masivas. El sexenio de Vicente Fox puede ser denominado el sexenio del fracaso en todos los sentidos. No solamente porque no cumplió sus promesas de hacer avanzar la democracia y desmantelar al estado corrupto heredado de los sexenios priístas, sino porque desde el punto de vista de la agenda del Consenso de Washington, no pudo lograr las llamadas reformas estructurales que consisten en la privatización de los recursos naturales y energéticos y las reformas fiscal y laboral que permitan mayores facilidades a los empresarios.
    El artero y escandaloso fraude electoral presidencial que dio como “ganador” a Calderón, operado tanto por miembros del PAN —el partido de Fox—, miembros del PRI, empresas privadas, las instituciones de justicia, y con el apoyo de los grandes medios de comunicación y la Casa Blanca, debe tomarse como una fuga hacia delante de la derecha mexicana a la cual se le acaba el tiempo engranados a la apuesta neoimperialista de Estados Unidos ahora en duda. Antes de que los movimientos sociales masivos se presenten en México como en Sudamérica o bien que el consorcio petrolero militarista que gobierna en Washington termine de derrumbarse, los poderosos en el país harán lo necesario para remontar los seis años perdidos del foxismo, incluso arriesgando un levantamiento de la población. Con este contexto nacional o mejor dicho regional debe entenderse la importancia del conflicto en el estado sureño de Oaxaca entre la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) por el lado de los pobres y los gobiernos federal panista y local priísta representado por el odiado gobernador Ulises Ruiz Ortiz (URO) a los cuales se unen “en santa cruzada” los empresarios y los medios.
    En el mes de mayo de este año, las y los profesores de la sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) comenzaron las movilizaciones para exigir otra tabulación para su salario ya que la ciudad de Oaxaca, capital del estado, se ha venido convirtiendo en una ciudad cara en los últimos años debido al turismo, también exigen mayores apoyos a la escuela y becas para alumnos pobres.
    Cabe mencionar que el estado de Oaxaca es un bastión importante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) corriente democrática del SNTE y principal opositora de la tradicional líder de los maestros la corrupta y señalada como importante operadora del fraude presidencial, Elba Esther Gordillo.
    A las legítimas movilizaciones y demandas de los maestros el gobernador URO contestó con amenazas que posteriormente cumplió el día 14 de junio, lanzando a los policías a levantar violentamente el plantón que los maestros habían instalado al final de mayo —ya días antes policías dispararon contra una manifestación pacifica de los maestros—. La intervención de la policía fue un fracaso por parte del gobierno que sin lograr retirar a los manifestantes de las barricadas, en cambio consiguió que la mayoría de la población se uniera en el repudio a URO y en apoyo a los maestros.
    Entre el 17 y 21 de junio se forma la APPO con la participación de diversas organizaciones políticas: de derechos humanos, gremiales e indígenas comuneras, a partir de este momento el movimiento ya no es más sólo del magisterio y se convierte en movimiento legítimo de la mayoría del pueblo de Oaxaca, una verdadera comuna en rebeldía exigiendo la más sentida demanda: ¡Fuera Ulises Ruiz!
    Durante el mes de junio cuatro megamarchas en apoyo al movimiento sacaron a la calle cientos de miles de oaxaqueños demostrando lo impopular del gobernador. Ante la cerrazón del gobernador, y la inhabilitación de la estación pirata de radio que operaba el movimiento, en el mes de julio la APPO pasó a la toma de estaciones de radio y televisión, el gobierno agudizó la represión para liberar las estaciones.
    Durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre provocadores paramilitares al servicio de los caciques locales y en apoyo a URO estuvieron disparando contra las barricadas del movimiento y secuestrando gente.
    El 28 de octubre paramilitares lanzan la última provocación violenta disparando contra una barricada. El 29 de octubre la Policía Federal Preventiva (PFP) inicia la “recuperación” de la ciudad. El conflicto en Oaxaca que a lo largo de seis meses ya costó la vida de aproximadamente veinte personas incluyendo al compañero reportero de Indymedia Washington, Brad Will, decenas de heridos y presos, ahora cubre los titulares de los periódicos y nos llena de imágenes de barricadas ardiendo y enfrentamientos entre gente del pueblo y policías federales.
    El conflicto en Oaxaca no puede reducirse a un conflicto por falta de canales democráticos como quieren pregonar los civilistas del pensamiento débil. De hecho el enfrentamiento está enredado en la pugna por una de las zonas geoestratégicas más importantes del mundo, lo cual le confieren al conflicto una importancia global e histórica como trataremos de demostrar. Oaxaca está en el corazón de una de las dos zonas, junto con la cuenca amazónica, más ricas en biodiversidad en el mundo, ésta es precisamente la zona que mayormente coincide con las características de las contempladas por el Plan Puebla Panamá (PPP): las selvas del sur mexicano y Centroamérica, ricas en minerales, maderas, agua, especies, litorales, zonas turísticas de gran belleza, patrimonio cultural prehispánico, tienen además petróleo y gas y podrían ser un importante paso de mercancías del Pacifico al Atlántico y viceversa.
    El PPP es la estrategia político comercial imperial que operaría lo que apenas está firmado en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), prácticamente el saqueo de la riqueza de la zona y la sustitución del ambiente rural comunitario indígena por la urbanización industrial de tipo comercial y maquilador. Es inevitable que tal agresión al corazón de México provoque un éxodo masivo de emigrantes hacia el norte aún mayor que el actual, he aquí una de las razones por las cuales Estados Unidos militariza la frontera con México. Pero son precisamente los estados del sur mexicano (Chiapas, Guerrero, Michoacán, Veracruz, etcétera) donde está la mayor concentración de pueblos indios en México, y Oaxaca precisamente el estado con más concentración indígena en el país.
    Aquí aún existen las comunidades indígenas, muchas con sus usos y costumbres tradicionales que han sido durante siglos maltratadas y atacadas por los caciques y los gobernantes locales, además de que el extremo sur de México fue y es una zona en su mayoría exenta del proceso revolucionario de 1910 que se concentró en el norte y centro del país. Esto explica de alguna manera por qué el conflicto en Oaxaca y en todo el sur de México sigue siendo el problema de la conquista ahora en el siglo XXI por otros medios.
    Han sido las y los profesores democráticos provenientes de tradiciones comunistas, guevaristas e incluso anarquistas que en los sesentas y setentas prendieron en la zona, luchadores sociales, quienes se han convertido en verdaderos intelectuales orgánicos del pueblo durante tanto tiempo agraviado. Todo esto se muestra como un verdadero reto para los planes neocolonialistas del Consenso de Washington y sus socios mexicanos primeros invitados al festín.
    La perspectiva de la autonomía indígena se muestra como el reverso del PPP y es de esta tradición que la APPO saca su fuerza moral e inspiración, desplegando un movimiento sin líderes visibles u organizaciones hegemónicas. La APPO esta sentando un precedente y mostrando un ejemplo que podría ser seguido por otros estados con problemáticas muy similares.
    Aún más, la represión del estado provocó la ola de solidaridad nacional e internacional con el pueblo de Oaxaca, pero muy especialmente del EZLN que por medio del Sub Comandante Marcos llamó a la toma de carreteras, casetas y puentes en apoyo a Oaxaca, también los campesinos de Atenco que han sido ejemplares opositores a los planes neoliberales en zona indígena mostraron su solidaridad incondicional. Esto quiere decir que los movimientos indígenas más importantes en México en los últimos años, verdaderos retos para el estado mexicano y los intereses trasnacionales, se están conectando en la necesidad de llevar al triunfo al pueblo de Oaxaca.
    Lo que podría estarse jugando en estos momentos en esta entidad es el futuro de un proyecto de nación, uno sometido a los intereses del gran capital donde a los pueblos no les quede más que desaparecer disueltos en las capas proletarias u otro que reconozca el aporte y la autonomía indígena y preserve el ecosistema. Por eso se necesitan criminales al estilo URO, pegados a los intereses de los caciques terratenientes y a los paramilitares que operan en toda la zona para “gobernar”. Se trata primero que nada de controlar y limpiar la zona del sur de México, en una verdadera guerra de baja intensidad contra la gente, es por eso que URO se ha distinguido como un represor e intolerante mayormente contra los pueblos indios y los maestros “rojos”. En el otro lado lo que necesita Oaxaca es la solidaridad combatiente de los proletarios nacionales e internacionales, si ganamos la batalla de Oaxaca avanzaremos un gran paso para la gran confrontación clasista que se avecina en México S


El poder sobre

24 de noviembre de 2006


L@s de abajo necesitamos poder, para poder hacer. Y en colectivo es mejor...

John Holloway, en su celebre libro Cambiar el mundo sin tomar el poder, hace una pertinente distinción entre lo que él llama “poder sobre” y “poder hacer”. Incluso encuentra una diferente raíz para cada concepto, poder sobre sería potestas y poder hacer, potentia. El poder hacer (potentia), significa la capacidad de hacer las cosas, o sea el poder hacer las cosas, mientras que el poder sobre (potestas) es el poder que se ejerce contra alguien para obligarlo a actuar conforme a los intereses del poderoso.
    Así pues los que celebran las ideas de Holloway sostienen que como movimientos transformadores de izquierda no deberíamos de buscar el poder sobre y si en cambio agrandar el poder hacer. Desde luego que si sometemos a concurso cual de los dos poderes es más simpático al movimiento sin duda ganara el poder hacer, todos y todas soñamos con poder hacer muchas cosas diferentes y no queremos en cambio pasar por autoritarios, capataces, policías o gobernantes, ejercicios que fácilmente se asocian al poder sobre la gente. Sin embargo no tomamos en cuenta cuál es la viabilidad del poder sobre en una situación revolucionada lo cual trastoca de dónde y hacia dónde se ejerce el poder sobre.
    Yo quiero en este breve comentario reflexionarlo a la luz de los hechos en Oaxaca y en Chiapas para demostrar que la cosa no es tan simple.
    Es evidente la gran cantidad de poder hacer que ha ganado la APPO a través del movimiento, muchos incluso celebraron el movimiento en la ciudad de Oaxaca como la expresión de una comuna del pueblo que hace sus propias cosas autónomamente. Sin embargo, la más sentida demanda del movimiento se inscribe totalmente en la perspectiva del poder sobre, me refiero a la demanda de “fuera Ulises Ruiz”. Desde luego no sólo se trata de coercionarlo para que deje su puesto y darle un castigo, lo cual —tan sólo con eso— demostraría que el movimiento también necesita del poder sobre, en este caso sobre un gobernador corrupto y asesino, sino que es la constatación en la lucha de clases de que el poder hacer comunitario del pueblo de Oaxaca tiene un limite y una contradicción si no se convierte en poder sobre los opresores.
    Originalmente los maestros que comenzaron el movimiento no querían poder sobre Ulises Ruiz, lo único que querían, como solían decir los zapatistas en un tiempo, era que el que manda, mandara obedeciendo, cosa que se demostró muchísimo más utópica que hacer una revuelta, la necesidad que ahora tiene la APPO de ejercer el poder sobre, viene determinada por la violencia del estado. No solamente se debería de buscar el poder sobre Ulises Ruiz, sino también sobre la PFP, los caciques priístas y los paramilitares, digo si estamos pensando en garantizar el poder hacer de la comuna de Oaxaca, de lo contrario esa capacidad se ahogara en la guerra permanente. Así pues el poder hacer sólo se puede agrandar hasta donde no entras en contradicción con el poder de la burguesía, me refiero tanto al poder hacer como al sobre que tiene la burguesía, a partir de ese punto poder hacer y poder sobre de los pobres contra los explotadores tendrán que ir de la mano y no excluyéndose.
    El otro caso son los caracoles zapatistas y las juntas de buen gobierno en los municipios autónomos de Chiapas, ambos son expresiones del poder hacer las cosas, nadie lo duda. Lo que es más dudoso es que este poder hacer las cosas se haya conseguido sin el poder sobre. Lo que sucedió el primero de enero de 1994 es que los indígenas de Chiapas tomaron las armas para ganar el derecho a hacer las cosas a su modo. Esto quiere decir que el poder hacer estuvo desde el principio en deuda con el poder sobre. Pero ¿sobre quien? Es la pregunta si vemos que los zapatistas no imponen un gobierno explotador. Si el EZLN fuera simplemente un grupo paramilitar más, tendríamos que constatar que no ejerce un poder sobre la población y por lo tanto seria inefectivo, pero el EZLN es un ejército —lo acepten ellos o no— revolucionario que enfoca sus baterías contra los explotadores, así pues el poder sobre no es siempre sobre el pueblo, sino que al tomar partido por la izquierda el poder sobre, es sobre los explotadores, antiguos caciques, paramilitares y la llamada “clase política” que en estos momentos no pueden simplemente hacer su voluntad como lo hacían antes en zona zapatista. Lo mismo que yo por ejemplo no puedo hacer mi voluntad, no puedo hacer todo lo que quisiera porque pesa sobre mí un poder, el poder que sobre mí tiene el estado y la burguesía, así se deben de sentir los en otros tiempos dueños del estado de Chiapas, cuando van por zona zapatista.
     Y bueno yo hasta aquí lo dejo, con una pregunta final: ¿realmente se puede cambiar el mundo sin ejercer poder sobre los explotadores? S


La herencia democrática de León Trotsky

21 de agosto de 2009
A 69 años de su asesinato


Lev Davidovich Bronstein -León Trotsky- Socialismo y democracia no tienen por qué ser antagónicos

Sofía Corral

Han transcurrido casi 92 años de la Revolución de Octubre y 69 años de la muerte de uno de sus principales dirigentes. ¿Qué ha ocurrido con el mundo desde entonces? ¿Qué ha sido de los principales planteamientos revolucionarios?
      Como es natural, el mundo y sus relaciones económicas y por lo tanto de poder, han evolucionado desde la Revolución de 1917 hasta los tiempos del escepticismo del 2009.
      El capitalismo se ha ido afianzando bajo la caracterización actual que lo definen como: avanzado, neoliberal, globalizado, imperialista y consumista. Sin embargo pese a los intentos de invisibilizar el horror que ocasionan, la muerte paulatina por hambruna de millones de seres humanos, el acoso económico de millones de familias frente a la labor de subsistencia y mediante el engaño paliativo de la caridad, el capitalismo no ha podido resolver con sus propios medios los inconvenientes ocasionados a la humanidad, ni con sus reuniones del G-8, ni con todas sus instituciones.
      Como parte de su naturaleza, el capitalismo encierra en sus bases el germen de la discordia entre grupos antagónicos confrontados históricamente y no puede ser de otra forma como es natural bajo dicho régimen. Por lo tanto en 1917 como ahora, pese a la evolución que adquiere la forma del capital, sus principios perduran intactos. Ya no es suficiente con ser un promotor de la democracia institucional, ahora es imperante un planteamiento anticapitalista y revolucionario que destruya de fondo las raíces de la injusticia.
      Trotsky denunció hasta el último momento al capitalismo como enemigo, pero congruentemente supo desenmascarar también los brazos ejecutores del mismo, como son: la burocracia, los patrones inherentes de la dominación y la amenaza de la contingencia entre la transformación y la perpetuación del sistema.
      Por ello resulta lógico que las ideas de transformación depositadas en los principios de la revolución permanente, se mantuvieran vigilados por sus enemigos, ya que en ellos se encuentran las directrices de la emancipación radical, sin contemplaciones para el capitalismo, ni para los partidos de índole social-demócrata, ni para la economía privada, ni sus instituciones.
      En 1940 en la Ciudad de México, se concreta la muerte de León Trotsky, acontecimiento que luego será reconocido como un homicidio fruto de la persecución stalinista, así como también una reacción antidemocrática y eminentemente criminal, del desplegado de fuerza que puede ejercer un estado totalitario contra l@s defensores de la democracia horizontal de carácter revolucionario.
      La democracia burguesa, sienta sus bases sobre el poder de los partidos políticos y sus promesas proteccionistas. Nunca podrán ser fuente de brotes revolucionarios, puesto que parten de acciones de cúpula y la acción revolucionaria tendrá que ser obra de l@s trabajadores mism@s.
      Las amenazas de fracaso en el camino revolucionario, han sido expuestas por Trotsky, señalando los riesgos de la intervención de los partidos burgueses, la burocracia y las consecuentes ortodoxias nacidas en el pleno de la organización obrera.
      Es tarea vigente de los obreros del mundo, dimensionar la utopía y la esperanza, las cuales deben ser depositadas en los movimientos democráticos actuales y en la inmunidad que nos deben otorgar los errores del pasado, a través del conocimiento de la historia. Lo que se encuentra en juego, es el porvenir de la humanidad S