usted es el vistante número
Contador Web

Las fotos son de Rocío, Elliot, Abigail o Iván (salvo indicación en contrario)

Sexta Kaminata, unidad de la difícil, la que se da en diversidad

Luis K'Fong

A tiempo, como las otras cinco, la Sexta Kaminata contra la Muerte salió este viernes 20 de agosto del 2010 del punto acordado: sobre la avenida Heroico Colegio Militar, desde la calle Europa en la colonia Continental, al semáforo de la Sicomoro, el más próximo al sur.
      Son treinta y dos los que sin más ceremonia comienzan a caminar, al principio silenciosos, pero pronto suena el megáfono explicando las razones de la acción: este fin de semana hubo cien muertos, nada más en ciudad Juárez, cuando menos uno de ellos fuera de toda sospecha de estar implicado en el narcotráfico u otra actividad criminal organizada: Rubén Reyes, el hermano de Josefina del mismo apellido y suerte, asesinada antes.
      Encabezan su andar con una manta de cinco metros en la que han dibujado una huella humana formada por las letras de la palabra Kaminata, mientras en la otra mitad puede leerse “La indiferencia engendra violencia”.
      Una brigada compuesta por los activistas más jóvenes se encargan de la “placa”, con una plantilla plástica dejan la misma huella humana en postes, banqueta y alguna que otra pared. Ahora traen novedad: además de su firma, unas jovencitas imprimen también símbolos del grupo “MuCoChi”, Mujeres Combatientes de Chihuahua.
      En Juárez, se nos informa por el altavoz, hace poco, como a las cuatro de la tarde, salió una réplica hermana de estas protestas: la Primera Kaminata contra la Muerte. Allá también son activistas, derechohumanistas, pero especialmente jóvenes estudiantes de la UPN y la UACJ. Se la han dedicado a Rubén Reyes, y a unos músicos de hip hop que solían protestar junto a ellos, ambos asesinados apenas hace dos días.
      Ahora llega otra manta, “¡Ayúdame a localizar a mi hija!”, es la madre y otros parientes o amigos de Pamela Leticia Portillo Hernández. Sin más, se suman. Y el altavoz comienza a explicar y denunciar este espantoso caso en que una jovencita chihuahuense más, se pierde y la autoridad hace como que no pasa absolutamente nada, como queriéndola dejar en el anonimato y ocultarla en la generalidad de tanto horror.
      En el crucero de la Sicomoro, coronan el acto: una brigada compuesta principalmente de maestr@s, volantea a los automóviles y solicita cooperación monetaria para sostener la propaganda. Los interpelados reciben con gusto el texto y el discurso que en relevos no cesa desde la esquina del Chalet, la tienda que fuera escena de un crimen sonado en la entidad; quienes hacen el alto, cooperan y animan a las mujeres propagandistas que también ofrecen la revista “La gota”.
      Luego, hacen el acto que ya se ha vuelto costumbre: en una de las luces rojas para la Av. H. Colegio Militar, se cruzan y hacen como que obstruyen el paso, se toman la foto y justo antes de que cambie la luz, comienzan el regreso al punto de partida.
      Han cumplido —dicen—, volver a salir y crecer. Nunca habían recibido tanto apoyo de los automovilistas que, todavía ahora, suenan sus cláxones y hacen señas de aprobación subiendo el pulgar. Han visto la Sexta Kaminata contra la Muerte.
      En la calle Europa, se concentran y acuerdan la próxima, la Séptima. Después de algunas propuestas, deciden que saldrán de Carlos Fuero y 37 —ahora al sur de la ciudad— rumbo al norte, en 20 de Noviembre, torcerán al este y culminarán en la Pacheco, a las 6:30 PM del viernes 27 de agosto: 600 metros y algo más. Se vale llevar de todo, periódicos que promueven una versión u otra de la izquierda, placas feministas, instrumentos de ruido, volantes y unidad de la difícil, la que se da en la diversidad S



Primera Kaminata vs la Muerte

Luis K'Fong

A la primera Kaminata contra la Muerte llegaron 22. Parece un número pequeño, uno por cada mil de los muertos que violentamente han caído en las calles de las ciudades de nuestro país.
      Pero si consideramos que, excepto dos o tres adultos, todos son jóvenes conscientes, dispuestos a dar su tiempo, su esfuerzo y a veces hasta disponer de sus escasos recursos para sostener una protesta por demás justificada, entonces podemos decir que son un número considerable, un tesoro social que no sólo hay que cuidar, sino incluso cultivar y desarrollar, con la esperanza de que pronto haya un futuro menos negro que el presente.
      Llevaban una manta de varios metros con la leyenda No Keremos esta Guerra, letras rojas sobre un fondo blanco lleno de manos pintadas que, según dicen, las pusieron unos estudiantes cuando se acercaron a ver pintar.
      Conforme al programa, caminaron al paso del más débil. Y en el camino, completaron el trabajo que hace días debió realizar el departamento de limpia de la ciudad: quitar los amenazantes pendones que los candidatos dejaron en los postes, como frutos podridos al aire.
      Al llegar a la avenida Francisco Villa, justo en el camellón donde cayera en el 2008 el jefe de servicios periciales, repartieron volantes a los automovilistas que extrañados los veían.
      “¿Cuál guerra?” pregunta con sinceridad una mujer que conduce un automóvil color arena. “La que declaró Calderón y ahora no sabe qué hacer con ella”, responde el activista mientras salta a atender otro auto. “Ah”, conviene la señora.
      Algunos hacen sonar el claxon en forma de saludo y posiblemente de apoyo.
      —¿Por qué eligieron venir a manifestarse hasta acá? —pregunto a uno de ellos.
      “La mayoría se le manifiesta al gobernador o al alcalde, casi siempre son peticiones, muchas veces con esperanza de que desde arriba les resuelvan. Nosotros no. Queremos manifestarnos ante esta gente, decirles que aquí está un destacamento que no se traga lo de la lucha entre bandos, los daños colaterales y el combate al crimen. Que exige que paren las matanzas ya”. Me contesta con la seguridad que da tener una opinión firme y una decisión de manifestarla.
      Ahora se paran frente a la enorme fila de autos que esperan el cambio de luz, despliegan su manta, todo parece que bloquearán, pero no. Sólo son los segundos que dura el alto del semáforo, en la otra esquina está su fotógrafa intentando tomar la placa del recuerdo.
      El acto ha concluido.
      Se regresan por donde vinieron y en Salvador Novo e Izalco se disuelven.
      Dicen que volverán el próximo jueves. Veremos S



Llueva o truene, sale la Segunda Kaminata

Luis K'Fong

Lo primero que hicimos fue ponerlo a consideración: ¿suspendemos o no?
      Las condiciones no eran para menos, este jueves —el 22 de julio de 2010— nuestro contingente había disminuido y los que llegaron no eran los mismos de la otra vez. Por si fuera poco, el cielo amenazaba con darnos un buen baño inmerecido, y sin siquiera saber si lo necesitábamos todos los presentes.
      —¡Por supuesto que no! —fue la respuesta casi unánime— dijimos que “llueva o truene” y si sólo hay uno, ése sale.
      La verdad estricta, es que sólo yo prometí tanto. Y por eso era necesario dar la oportunidad de arrepentirse a quien no hubiera adelantado su palabra tan a fondo. De todas maneras, fue un buen gusto ver y oír cómo todos decidimos iniciar la Segunda Kaminata vs la Muerte.
      El viento previo al chaparrón quiso creer que lo que llevábamos era una vela izada, y no una manta que llamaba: “súmate pueblo”; exigía: “alto a las muertes”; demandaba: “Renuncia de Calderón y Baeza”, y se solidarizaba: “apoyo al SME y a los mineros de Cananea”. Sopló y lo hizo fuerte, así que las y los voluntarios encargados de sostener nuestro pendón, tuvieron que aportar un poquito más de energía de la que se requiere para recorrer los escasos cientos de metros de la mini manifestación.
      Llegamos a la Francisco Villa, volvimos a recordar a quienes han sido asesinados ahí y agregamos a los cuatro “levantados” en el Wendy’s de la esquina que, muy seguramente, ya estén muertos y a lo peor descuartizados o enterrados en una tumba anónima.
      Repartimos los volantes, ahora con más texto, tal como propuso una de las compañeras en la primera kaminata. No muchos, la gente no quiso abrir demasiado las ventanas de su auto porque comenzaba una llovizna que luego se nos hizo lluvia de desierto.
      Acto seguido, lo que hicimos fue: ¡mojarnos! Con ganas y profundamente. Para casi de inmediato comenzar la retirada. Los autocomisionados para detener la vela, ahora fueron privilegiados, tomaron la manta y la convirtieron en paraguas y así, como gusano o dragón chino de desfile en barrio californiano, remarchamos y llegamos al crucero de salida, a las calles de Salvador Novo e Izalco.
      En el alero del expendio de vinos, licores y cervezas, pegando la espalda a la pared, sesionó la asamblea de evaluación:
      —Y… ¿no será el crucero, la calle, el rumbo, el barrio… lo que aleja a la gente? La verdad es que como yo no vivo aquí, ni había venido, en cuanto llegué me pareció amenazante. Luego te acostumbras, pero de entrada… —aventuró su hipótesis una camarada.
      —Pero ¿dónde más podría ser?, ¿cuál barrio puede jactarse ahora de no haber tenido en sus calles un hecho de sangre, un secuestro, persecución o ya de perdida asalto?
      —Cierto. Pero entonces habría que caminar en más partes, para ganar gente, para demostrar allá, aquí y donde podamos.
      —¿Por ejemplo?
      —En mi colonia —aprovechó—. Pero además propongo que una o dos horas antes, salgamos a las calles aledañas a la avenida que escojamos, con el altavoz llamemos y casa por casa, como hacen las brigadas que pagan los candidatos, invitemos a la gente. Si no sale, cuando menos platicamos algo con ellas y vamos sembrando la idea y ya muy de perdida, nos enteramos de qué están opinando.
      La Tercera Kaminata ya estaba acordada y hasta encaminada, invitaciones por mail, en el facebook y por otros medios se habían hecho. Así que decidimos que la tercera volviera a ser aquí, por la Izalco, partiendo de Salvador Novo y hasta llegar a Francisco Villa. Pero le agregamos que a partir de las 17:00 saldríamos los que quisiéramos llegarle a llamar a la gente del Infonavit El Saucito, llevarle una invitación y platicar si se puede con ellos. Invitarlos a que, cuando menos, salgan a la avenida para que vean nuestra manta. Al fin y al cabo la manifestación es para ellos, para que vean que hay gente rebelde que no se queda ni callada ni estática, que está harta de la muerte y que hará lo que se requiera para pararla.
      La Kuarta, quedó pactada para salir de la calle Europa, caminar por la Heroico Colegio Militar y culminar en la Sicomoro, pero eso será hasta el viernes 6 de agosto de 2010. Ya tendremos tiempo de concretarla.
      Al despedirnos, apreté varias manos todavía mojadas, pero todas contentas de haberle vuelto a salir, llueva o truene S



Leyes privadas y encuesta premonitoria

Luis K'Fong

—… es que nos denunciaron que ustedes andan repartiendo propaganda aquí, en el parque —no alcanzo el principio de la plática, pero el que explica es una especie de policía oficioso. No pertenece a ninguna corporación de las que ahora abundan en las calles, parques, edificios y demás andares chihuahuenses. Trae una camisa blanca con bordados consistentes en un escudo de armas y leyendas que lo identifican, algo así como “Robocop incorporated”.
      —¿Y?
      —Que está prohibido.
      —¿Por quién?
      —Es la política del parque —pero “el parque” es la ciudad deportiva, la que construyera para todos los habitantes el insigne Foglio Miramontes en mil novecientos cincuenta y…, según reza la estatua de la esquina, entonces no puede tener más política que la constitución de los estados unidos mexicanos y las leyes que de ella emanen. El muchacho se lo hace saber y el velador ascendido a vigilante dubita—. Además, están obstruyendo el paso. Eso no nos lo denunciaron, aquí están mírelos —y señala a los compañeros del activista que se ha acercado a atenderlo.
      —Ahí sí se equivocó, mi buen: el que obstruyó el paso ayer fue Duarte, se tomó toda la calle Once, la Aldama y buena parte de la Libertad, yo lo vi. Puso unas torresotas así de sonido y estuvo ahí…
      —Tendría permiso…
      —El otro —el movilizado hace como que no escucha la disculpa a medias— está ahorita en el Palomar, igual y van y lo buscan y verán que tiene tapada la Ocampo, la Deza y la otra.
      Me voy, el duelo entre el promotor del Voto Nulo y el guardián privado de la seguridad pública ha terminado.

Más adelante está otra activista. Ahora es una mujer joven, una jovencita que también trae su camiseta color vino y las letras amarillas que gritan: ¡No Keremos esta Guerra!, ella platica con un encuestador que trae una tabla con broche en el tope con el que sostiene unas hojas llenas de cuadritos de opción múltiple, para poner crucecitas:
      —Y ¿ustedes por quién van a votar? —impaciente, la muchacha mira al cielo y supongo que le repite, por el tono de la voz:
      —Que vamos a anular el voto.
      —O sea que no van a votar —y llena uno de los cuadritos.
      —Que no, que sí vamos a votar, pero vamos a anular el voto, no nos llena el ojo ningún partido, ningún candidato…
      —Bien. Pero si en estos momentos fueran ya las elecciones, ¿quién cree usted que ganaría? ¿Borruel, Duarte u Orozco?
      —Ninguno. La gente está harta, alguno sacará la mayoría de los votos emitidos, pero serán bien pocos, no creo que ninguno alcance suficientes para legitimarse… —Pero no puede terminar su respuesta. La capacidad de síntesis del hombre de la cachucha blanca es mucha:
      —Que no sabe —y pone otra crucecita en la cuarta o quinta fila de alvéolos—. ¿Cree usted que alguno de ellos pueda detener la violencia? —lo mira, lo mide y le dispara:
      —Que voy a anular mi voto.
      —Cualquiera, entonces. ¿Vota usted por candidatos o por partido?
      —Permítame… —extiende las manos, el otro, sorprendido entrega la tabla y la pluma, ella, firme, segura y decidida, cruza toda la encuesta, de esquina a esquina y le anota con grandes caracteres: “No Keremos esta Guerra”. Y se va. El encuestador se queda pensando qué van a hacer los que procesen esta respuesta, en qué estadística acomodarán tanta indecencia S



Vuelve el "circo electoral"

Triple Alianza

Ahora decidieron llegar más tarde, exactamente a las 19:30 horas. Esto porque hoy, 20 de junio, será el día más largo del año en el hemisferio norte y “le andamos huyendo a Márgaro—el inclemente sol de Chihuahua—”. Van a repetir sus actos teatrales/de campaña: La paracandidata, La línea y otro que por ser espontáneo, sentido en el momento, todavía no tiene nombre. “Es más —me dicen— te dejamos esa tarea a ti”.
      La Deportiva Sur, aledaña al parque de beisbol, hierve de paseantes que cuidan a sus niños que se deslizan en el tobogán, comen elotes, globos y golosinas, o simplemente reposan en el pasto. Y las 10 astabanderas de la parte oeste de la glorieta central hoy tendrán un uso heterodoxo y rebelde:
      Cuatro jóvenes de la Doble Resistencia —una de las organizaciones que con La gota y la Liga Socialista Revolucionaria forman la Triple Alianza—, a manera de avanzada fijan sus mantas, aprovechando los mástiles. Una da el apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas, las víctimas del régimen privatizador, a los mineros de Cananea, cuya huelga ha sido rota arbitraria e ilegalmente; pide la renuncia de Calderón y —como las otras— exige el cese a la violencia.
      “Anula tu voto” reza otra, larga, tan larga que le arrastra el pelo en la banqueta, habrá que ponerla diagonal para que pueda desplegar la invitación tajante a no dar el aval a ninguno de los contendientes registrados. Equidistante y simétrica, la otra consigna central: “No Keremos esta Guerra”, escrita con letras rojas en siete metros de tela blanca.
      Y en medio, Hidalgo, el de 1810, Zapata un siglo después, 1910 y un tercero desconocido, ejecutado, compuesto con recortes de un diario amarillista de la ciudad, tinto en lo que parece sangre humana y la leyenda que la encabeza: “No héroes, sólo víctimas”.
      Ahora se agrupan, van a tomarse la foto del recuerdo. Cuento 26 porque incluyo a la que manipula la cámara digital.
      La paracandidata sale en campaña. Tres de los activistas deciden quedarse a cuidar las mantas que han comenzado a llamar la atención de los paseantes. Los rezagados no pierden el tiempo, los abordan:
      —Buenas noches —Márgaro ya bajó y está tras las nubes que seguramente refrescan ahora las colonias norteñas de la ciudad—, señores, tengan un pase para el circo más caro del mundo.
      Lo toman, lo ven y algunos sonríen con la ocurrencia, porque el volante tiene los rostros de Borruel y Duarte, pero con sendas y esféricas narices de payaso. Cuando la propaganda es recibida así, el activista completa:
      —Con éste y su credencial de elector, el 4 de julio puede ir a anular su voto en la casilla que le corresponda…
      Alguno quiere saber más:
      —Pero, ¿quién encabeza este movimiento?
      —Todos tenemos cabeza.
      —Sí, pero tiene que haber alguien que los coordine, que les diga qué hay que hacer cada semana…
      —Lo decidimos entre todos, cada quien propone y se escoge lo que creemos que va a funcionar —no se convence, porque insiste:
      —Tienen que tener un líder —la aseveración ahora suena como a consejo, algo así como “tal vez ustedes no lo saben, pero sólo con líderes se funciona”—. Además, ¿de dónde salen los recursos para hacer el movimiento?
      —¿Cuáles recursos? —revira el protestante, ya sospechando de que en la pregunta va cierta descalificación, ahora que los siete pecados capitales se han vuelto uno, la corrupción.
      —Para hacer las mantas, por ejemplo —trata de puntualizar, aunque casi desistiendo mientras observa bien los trazos de pintura vinílica que no tienen nada que ver con las costosas películas plásticas que ahora las computadoras usan para crear infinitos pendones, carteles y espectaculares.
      —Lo ponemos nosotros, de nuestro salario. A veces algunas gentes aportan una moneda porque les convence nuestra lucha.
      Y sí, la paracandidata ha terminado su recorrido, llega a la base y con ella su séquito, entre quienes viene una payasita con un cepo solicitando la ayuda económica. Le pregunto si le ha ido bien y contesta sonriente.
      —Sí, algunas personas adultas aportaron, más que monedas, el inapreciable apoyo de sus palabras “les voy a dar, por que son de los míos” o “toma, hija, dale a la payasita para que siga luchando” S



Hace campaña en el Palomar la paracandidata

Triple Alianza

Hicieron gala de ingenio. Sus materiales no tienen el sello del plástico y la ultramoderna tecnología que permite reproducir los rostros sonrientes al infinito.
      Dos pendones centrales y otras dos mantas que, se nota, las hicieron ellos mismos. Aproximadamente de siete metros, las cuelgan del paso peatonal que conecta a Anthony Quinn con el quiosco ahora cerrado herméticamente. Una dice “No Keremos esta Guerra”, la otra combina y remata: “Anula tu voto”. Otras más pequeñas dan cuenta de su solidaridad con las luchas de Cananea y los electricistas del centro del país.
      No pasan de treinta y la mayoría traen sus camisetas color vino que con vivos amarillos y blancos también gritan sus consignas. Ella trae una peluca tricolor y una nariz postiza muy roja que se sostiene con cintas elásticas desde la nuca. Es su “paracandidata”, nos dicen.
      Contrastando con el alto volumen del sonido que allá, en la concha, del otro lado del Palomar hacen sonar los jóvenes panistas, ella lleva un modesto megáfono y tira su discurso:
      —Blablablabláblabla. Bla bla bla blá —los destinatarios, los desprevenidos paseantes del popular parque, primero se sorprenden, luego entienden o creen entender la broma. Una pareja se explica entre ellos:
      —Quieren simbolizar el discurso vacío de los candidatos oficiales y oficiosos —ella asiente con la cabeza condescendiente, como queriendo decir “obvio”.
      A la pretendiente a ser electa, la acompañan el resto de uniformados color vino, coreándola “¡Bla, bla blá!”, con ritmo y énfasis. Es curioso, a la distancia suena casi exactamente como las porras de los otros candidatos, los que sí ganarán y perderán, según tengan o no voto duro.
      Cargan cartulinas en blanco porque no están escritas, de tonos verdes, azules y amarillos, como las pelucas de las dos principales comparsas de la paracandidata. Las esgrimen y agitan ante los ojos ahora sonrientes de quienes voltean a verlos.
      Otros reparten lo que dicen son pases “para que no vayan al circo más caro del mundo, el electoral”. Es un pequeño volante que, por un lado, trae fotos de los dos principales candidatos a gobernador y, por medio de un montaje, esféricas narices de payasos. Por el otro, un diagrama de la boleta electoral anulada con una cruz de gruesos trazos.
      —Bla, bla, bla… —y se acerca a besar a todos los niños que encantados se dejan retratar por más activistas de la anulación del voto. Saluda de mano a los vendedores ambulantes, a las parejas interrumpidas en su plática y escarceo dominical.
      Al final, culminan con un minifestival de performances, música de tambores y canciones que llaman a resistir.
      En uno de los actos, dan testimonio de hechos de violencia y conminan a los mirones que se han multiplicado considerablemente: “¿Y de ustedes?, ¿acaso habrá alguno que no tenga una historia como éstas?, la que sufrió usted, alguien cercano, su amigo, su pariente, su vecino… ¿Qué harán? Nosotros, por lo pronto, anularemos la boleta y la cruzaremos con No Keremos esta Guerra” S



Una actitud con Diego, otra muy distinta con el resto

Editores de la revista La gota, maestras de la corriente sindical Doble Resistencia y jóvenes de la Liga Revolucionaria Socialista distribuyeron hoy cientos de volantes en el Tianguis de la calle Industrias, en el tramo al norte de la vialidad Nogales.
      Ataviados con camisetas color vino en la que resalta una de las fotos de Francisco Villa quien, por obra de un montaje, sostiene bajo el brazo La gota, entregaron a locatarios y clientes un texto en el que reclaman cómo es que el gobierno mexicano con motivo de la “desaparición” del llamado jefe Diego “retrasó por más de una hora el costosísimo viaje a Europa, ordenó la coordinación de las policías de varios estados del centro y dio instrucciones a los medios sobre lo que debían y no decir al público”.
      Mientras que —siguen diciendo— cuando desaparece un joven de las colonias populares, una jovencita de la maquila o alguien a quien se le exigirá dinero a cambio de su libertad, entonces se adelanta que seguramente la misma víctima se lo buscó, por su comportamiento, por sus gustos, por andar comprometido en supuestos crímenes que luego nadie prueba.
      En la espalda de la camiseta puede leerse “No Keremos esta Guerra”.
      —¿Por qué “esta”?, ¿no son malas todas las guerras?
      —Nosotros no creemos en la violencia, más que en el caso de que suprima más violencia. La guerra de independencia o la Revolución Mexicana podrían ser de ésa. Era la justicia de los de abajo contra la violencia permanente que les imponían los de arriba. Pero ésta es una guerra que se nos impuso, una guerra que no declaramos nosotros, pero la pagamos nosotros, de los 23 mil que dicen que han muerto, la gran mayoría son jóvenes, desocupados, pobres…
      —Y ¿por qué la abstención?
      —No llamamos a la abstención, sino a la anulación que es distinto. Y lo hacemos porque no tenemos otra opción. La ley nos prohíbe expresamente participar en elecciones, sólo pueden hacerlo los registrados. Además así, anulando, queremos mandar un mensaje claro y fuerte: no son nuestros gobiernos, no son nuestros representantes, no lo están haciendo bien, es hora de que se vayan.
      —Pero de todas maneras va a gobernar el que saque más votos de los pocos que se emitan…
      —Igual y sí. Pero nadie puede reclamarse rey, si no hay muchos que se sientan súbditos. Cuando esa ecuación se rompe, los reyes, las coronas y a veces hasta las cabezas ruedan por el lodo o el polvo, dependiendo del clima… si no que le pregunten a Luis XVI, Maximiliano I o don Porfirio Único, para ponernos en sintonía con los festejos del centenario S



A lo mejor ni semos

Luis K'Fong

El próximo lunes 15 —o martes 16, da igual— va a venir a ciudad Juárez de nuevo Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
      Según la prensa, viene a darle seguimiento al ejercicio Todos somos Juárez. En el que en forma de taller o congresillo, se han hecho mesas por temas que, según los diseñadores y con la ingenua creencia de los participantes, pueden revertir el terror que viven nuestros hermanos fronterizos y que, de vez en vez —nosotros apenas vamos entre uno y tres ejecutados diarios en promedio— probamos los excapitalinos chihuahuitas.
      Todos hemos visto cómo cuando llega el gran oidor, el relator de cada apartado se le planta enfrente y le dice y le dice… y luego no pasa nada, o muy poco, como la construcción de una cancha de futbolito en Salvárcar o las visitas subrepticias de doña Margarita Zavala que se ha echado en hombros la tarea de dividir a los colonos de Salvárcar.
      Lo grave es que no puede ser de otra manera, el llamado inexactamente “foro” tiene vicios y muy graves de origen:
      Para empezar es excluyente, es decir que paradójicamente no todos semos Juárez. Los narcos no están ahí —¿o sí?—, bueno pero éstos que se defiendan solos, para eso tienen recursos, mantas y seguramente orejas infiltradas en las deliberaciones de la buena sociedad que recibe al Tlatoani —y en un descuido y hasta Tlatoani tienen, vox populi.
      Pero hay más exceptuadas y exceptuados: en la segunda venida de obispo, estaba programado que un vocero de la mesa que reflexionó sobre el respeto a los derechos humanos tuviera un turno en el dice y dice. También debía estar presente el único diputado que ha intentado agarrar el toro de la violencia por los cuernos, nuestro amigo Quintana, Víctor, no Jorge que ése si debió tener pase.
      Ahora todos sabemos que cuando menos esta parte del libreto no se representó, porque el o los directores del sainete, sobre las rodillas y la marcha, lo cambiaron: simplemente impidieron el paso, ya no de la vocera, sino de toda la mesa, junto con el diputado perredista.
      Más allá de las vallas metálicas, los cascos, toletes y patadones, jóvenes universitarios y tecnológicos forcejeaban, no porque quisieran entrar a contarle cuitas al todopoderoso, sino porque estaban exigiendo la renuncia de la triple inutilidad —por no decir irresponsabilidad—: Calderón, Baeza y Ferriz. Con ellos, aunque fuera desde la maquila donde la tenían presa a esas horas, la Madre Coraje que no los tiene por bienvenidos, sino por cómplices de la muerte de sus dos hijos.
      Y para completar la legión de los que nos quedamos fuera, los periodistas que, sin deberla o temerla, recibieron un poco de tolerancia, pero de la que se suministra con tolete y escudo en ristre. Jaloneos, empujones, intentos de confiscación de cámara y de levantón express…
      Por eso digo, a lo mejor No Todos Semos Juaritos.
      Pero el colmo de todo este circo es que aún así, el irresponsable de la barbarie no las tenga todas consigo y se le sigan saltando las cabras S



Segundo acto: Calderón sale vestido de Tlatoani

Luis K'Fong

Era como si hubiéramos viajado en el tiempo a los días más obscuros del supuestamente superado priísmo. Con un Tlatoani desgastado, pero con suficiente poder para montarse una comparecencia anuente, lambiscona, con chistoretes y hasta los necesarios disidentes que contrasten y hagan creíble el ejercicio.
      Muy distinto de la vez pasada, cuando la mayoría de los convocados abuchearon al tránsfuga Reyes Ferriz —por las noches se viste de seda y se va a reventar al otro lado del río—; cuando le repitieron una y otra vez que sus soldaditos no resuelven nada, al contrario, lo entorpecen y agravan todo; hoy no hubo madre de asesinado que le dé la no bienvenida y lo haga balbucear como si fuera Juanito bailando La Abusadora.
      La catarsis había pasado, la tolerancia llegó a sus límites, hoy no habría sorpresas.
      Para asegurarse, se impidió la entrada del único diputado digno del estado, Víctor Quintana, con todo y fuero quedó fuera. Había que cobrarle dos inmensos pecados: haber ayudado a evidenciar el ridículo que hizo Baeza al intentar llevarse la capital y el más grave: solidarizarse con los jóvenes estudiantes que no cejan en pedir la renuncia inmediata de Calderón, el propio Baeza y el Ferriz, como le dice doña Luz Dávila, la valiente mujer que ahora es heroína nacional viva.
      También se aseguró una claqué —este uso es tan antiguo que pocos han de recordar el significado de su nombre, se trata de contratar aplaudidores profesionales para los números dudosos de los teatros y las carpas ahora casi desaparecidos— para interrumpir a los que intenten interrumpir.
      Paleros. Guillermo Aseain, que seguramente su mamá debe conocerlo muy bien, subió en nombre de tooodooos los jóvenes juarenses, le agradeció al dios viviente y señor del centro, a sus virreyes locales y al resto de arrastradones, tan sólo por permitirle llegar al estrado a agradecer al dios viviente, a sus virreyes y al resto de arras… y así, como en el cuento del gallo capón.
      Y bufones. Un enano subido a promotor financiero del municipio se desvive en elogios a la primera y única dama. Pero al conservador Calderonatsin no le parece, celoso como es de la única familia recomendable en estos oscuros tiempos, la suya.
      El agua ha vuelto a sus cauces. Los representantes de los juarenses se han reconciliado. Se disponen a repartirse la derrama que traerá la reconstrucción.
      Nada más hay un problema: los juarenses, los representados, no necesariamente están de acuerdo con quienes se creen sus mandatarios. Más de doscientos jóvenes insisten: ¡Renuncia, Calderón! que se eleva en dos inmensas tiras de tela, colgadas de globos de colores. Son pocos, pero explican que los otros están en las escuelas, en los trabajos, intentando no ser confundidos con pandilacras.
      Los periodistas, tal vez la profesión que más bajas ha sufrido proporcionalmente en esta guerra sin sentido, recibe su dosis de representación. La policía los ataca, intenta confiscar sus cámaras y grabadoras, ¿la causa? Ninguna; “nomás”, como contestaría alguien sorprendido en falta irremediable e inexcusable.
      En fin, que a lo mejor sirven para algo las visitas, las untadas y las voluntarias caravanas y lisonjas. A lo mejor para restañar heridas en las filas de los de arriba… Por lo pronto, la muerte sigue en Juaritos, instalada como si tal cosa, siguen cayendo ejecutados sin la menor explicación creíble. Y lo más grave, el exterminio se extiende a otras ciudades y entidades federativas. S



¿Escuadrones, bandas o las dos?

Luis K'Fong

El debate entre quienes intentamos explicar —sea para justificarlo, sea para detenerlo— el fenómeno de la violencia desatada en ciudad Juárez y el resto de la entidad, tiene muchos puntos de discrepancia. Pero cada determinado tiempo, uno de ellos se pone de moda —por así decirlo— y aspira a ser el que definitivamente zanje diferencias y encamine a, de una vez por todas, solucionar no sólo la disputa, sino la situación de muerte y autodestrucción que vivimos en este estado.
       Hoy por hoy, el punto es: las muertes son impuestas por los brazos armados de las bandas de narcotraficantes que se disputan territorio, mercado y ruta de estupefacientes, o bien, se trata de escuadrones de la muerte, paramilitares, justicieros y demás fauna que ha decidido tomar en sus manos las labores que cree corresponden al estado.
      Con la primera hipótesis comulga desde luego el estado, sus órganos represivos movilizados, los tres órdenes de gobierno, el empresariado y muchos más. Esta concordancia tácita o explícita, sobra decirlo, existe a pesar de sus diferencias electorales —o partidistas, aunque el término no sea exacto.
      La segunda, la adelantó por primera vez el Frente Nacional contra la Represión (FNCR), en su capítulo ciudad Juárez. La hizo pública por enésima vez con motivo de la masacre de Salvárcar y si antes no había sido atendida seriamente, esta vez concitó el comentario y adhesión de muchos. Algunos de ellos de peso en la opinión nacional: Lydia Cacho, Adolfo Sánchez Rebolledo, Carlos Fazio, Tomás Oropeza… por nombrar sólo algunos de los que he leído, aunque sé que hay más que me han dicho que también se pronunciaron en el mismo sentido.
      Otros más, han tomado una posición matizada —también por nombrarla de alguna manera—: Víctor Quintana, por ejemplo, participa de la tesis del FNCR, pero también da credibilidad a la gran disculpa del régimen, quien dice que está intentando limpiar al país de criminales organizados. Por supuesto que señala y con toda razón que el gobierno, ni por asomo, está teniendo éxito y que los costos son mayores que los logros.
      Alinear en uno o el otro grupo tiene evidentemente implicaciones, algunas de ellas trascendentes y muy graves.
      En primer lugar, una que tiene que ver con el juicio moral de quien toma una u otra explicación como buena: si se trata de los costos de una guerra entre bandas, entonces victimarios y víctimas son responsables; andan movidos, son pandilleros o —como dice el promocional de lo que era el Operativo Conjunto Chihuahua (OCCH)— habían participado en robos de automóviles porque sus padres no les pusieron rienda. Consecuentemente, ni siquiera hay que investigar nada e incluso hay que alegrarse de las muertes, tal cual señaló Felipe de Jesús Espitia, coordinador del OCCH: “señores periodistas, ya no escriban que hubo una muerte más, sino que hay un delincuente menos”.
      Si se está en el otro supuesto, es claro que las víctimas son eso: los sujetos que sufren las consecuencias, los ofendidos —directos, porque en realidad la ofendida con el homicidio y el feminicidio es siempre la sociedad— en un acto criminal y, por tanto, merecen respeto y hasta justicia, esto es, que se detenga a quienes los ultimaron, pero sobre todo, que se tomen las medidas para prevenir más muertes.
      Nuestras organizaciones, las que agrupamos en la Triple Alianza, esto es La gota, Doble Resistencia y la Liga Socialista Revolucionaria, desde luego que nos adscribimos a la teoría de los grupos paramilitares, aunque no descartamos que algunas muertes sean producidas por las bandas de narcos.
      Ello por las razones que se apuntan más arriba, pero además porque quienes sostienen la hipótesis adelantada por el estado no explican una circunstancia evidente y documentada muy ampliamente: que en casi todos los hechos de la supuesta guerra haya disparos únicamente de uno de los lados, mientras el otro las recibe muy resignadamente.
      Un comportamiento así es explicable y probable sólo al inicio del conflicto, pero esto lleva ya dos años y contando. Es obvio que de ser una guerra entre bandas y/o pandillas, los agredidos hubieran ya tomado providencias; dadas las facilidades que ofrece la frontera con el país más pistolizado del planeta, haberse armado y, cuando menos una que otra vez, repelido las agresiones, estableciendo batallas e incluso un frente definido.
      Por otro lado, tampoco dan cuenta del hecho de que en esta entidad se puedan cometer crímenes cotidianamente, durante años, y el estado, a pesar de tener ocupada militarmente a Chihuahua, no pueda investigar, reprimir ni prevenir absolutamente nada.
      Efectivamente, aquí se puede atentar incluso contra la escolta del gobernador mismo, huir atravesando la ciudad capital —pronto ex capital— de sur a norte, avanzar cincuenta y un kilómetros rumbo a ciudad Juárez, dejar el auto, prenderle fuego y —suponemos— regresar a la ciudad, como si la marrana.
      Si el ejército y los miles de policías federales que vemos en nuestras calles hubieran venido a conjurar la guerra entre pandillas y/o bandas, los contendientes tendrían problemas enormes para mantener las acciones bélicas, ocupados con el enemigo, por un lado, y los guardianes que quieren pacificarlos, por el otro. En consecuencia, uno de los dos o los tres, o los novecientos como ahora dicen, ya se hubiera rajado, es decir, desistido. Pero no. Tal parece que la acción del estado fue algo así como un tanque de gasolina arrojada al fuego. “Curiosa coincidencia” —diría Reyes Baeza—, justo cuando llegó el ejército en marzo del 2008, la estadística de la muerte se disparó a la alza y exponencialmente, o algo menos.
      Por otro lado, la hipótesis de marras tampoco explica las matanzas en los albergues de recuperación de adictos —casi siempre jóvenes y pobres—, mucho menos la masacre del 30 de enero en Salvárcar.
      Pero si utilizamos nuestra hipótesis, la de la limpieza social, los cuestionamientos se aclaran como por encanto: no hay respuesta violenta de las víctimas, ni batallas, ni establecimiento de frentes de guerra porque las razias son eso: una agresión de los fuertes contra los débiles, que han sido escogidos como chivos expiatorios a quienes hay que cargarles el fracaso de la sociedad —como los judíos en la medianoche del siglo pasado—. Las fuerzas de ocupación no reaccionan ante las muertes, por la sencilla razón de que comparten los objetivos de los sicarios, eliminar las lacras que también creen ensucian la frontera.
      También resultan lógicas las matanzas en los albergues, dibujadas, como muestras de lo que en realidad está sucediendo, intolerancia, desprecio, racismo y exterminio.
      Ah, pero la matanza de Salvárcar se sale del modelo. Efectivamente. Fue un exceso. Precisamente por ello ahora viene Gómez Mont, se muda Reyes Baeza y amenaza Calderón con venir a convenir con los juarenses que no representan a ciudad Juárez S



Carta a Josefina Reyes Salazar

Luis K'Fong

Estimada Josefina:
      Ni siquiera sé si el tratamiento con que me dirijo a ti es correcto. Nunca en la vida nos vimos y es posible que no sepas nada de mí, aunque yo sé algunas cosas de tu persona, tu trayectoria y tu suerte final. Por eso me atrevo a escribirte.
      Lo primero que debo decir es que el mundo, el estado de Chihuahua y Juaritos están como los dejaste; del asco.
      El día 9 de enero fue el día más violento de la historia de tu frontera y del país: hubo 69 asesinatos en la república, 32 de ellos en este estado y 26 correspondieron a tu ciudad. Ahora las muertes han bajado, tanto que este fin de semana, el del domingo 17, sólo mataron a dos en ciudad Juárez. Y es que el ejército comenzó maniobras de retiro y, según Reyes Ferriz, tu alcalde, ya no va a haber Operativo Conjunto Chihuahua, sino solamente Operación Coordinada Chihuahua (sic). O sea, que todo lo que cambió fue el género de masculino a femenino, para coraje de la iglesia, tan atenta a eso de qué hace la gente con su entrepierna, su matrimonio y sus adopciones.
      A lo mejor la única novedad relatable es que hoy nos desayunamos con la nueva de que los milicos en ese ingrato Paso del Norte han perdido toda medida: resulta que ayer detuvieron y esculcaron al mero señor obispo, don Renato Ascencio y León y éste no reaccionó tan mal, dijo que si eso le sucedía a él, que es obispo y les enseñó el escapulario que usa en el pecho; ya se imaginaba qué no harían con los pobres que caen en sus garras. O sea que te dio la razón completita.
      Pero yo lo que te quería informar era algo sobre las consecuencias de tu asesinato:
      Ya te imaginarás que el estado, sus corifeos, las lenguas y plumas vendidas al poder han dicho que tu muerte fue a causa de que defendías a personas implicadas en el narco, y a que tu hijo mismo, el que asesinaron antes que a ti, servía a un señor del crimen y pos…
      Ahí la dejan, para que uno rellene los puntos suspensivos con rumores, supones y malicia. Pero de cierto y firme, no dicen nada, como en todas las muertes provocadas intencionalmente antes y después en estas tierras, nadie nos explica nada; tratan de conformarnos con teorías absurdas que más tarda uno en empezar a analizarlas que ellas en desmoronarse como disculpas imbéciles que son.
      Pero eso, doña Josefina, no creas que es lo peor. Yo me imagino que algunos de los nuestros, no sé cómo, se contagiaron, los convencieron o simplemente les dio frío. Andan haciendo por ahí declaraciones muy raras. Y cuando no, simplemente ni se acercan a los actos que intentan reivindicarte, como defensora de los derechos humanos, ésos que tenemos in-de-pen-dien-te-men-te de si se es narco o no, santo o no, culpable o inocente, hombre, mujer o gay.
      Afortunadamente hay otros que sí le están entrando, por ejemplo quienes intentan visibilizar tu caso a nivel internacional. Ya mandaron los mails de rigor. Por ahí circulan una o varias acciones urgentes y los correos electrónicos, faxes, buzones de los de antes y otros recipientes de las comisiones defensoras de derechos humanos o de los funcionarios responsables de la impartición de justicia, deben estar saturados.
      Sus titulares, ya deben estar convencidos —o a punto de estarlo— de que fueron muy gachos; de que son culpables de tu muerte violenta, sea porque armaron la mano que te disparó, dispararon ellos mismos, o dejaron que alguien te ejecutara fríamente, aunque estuvieras desarmada, sin escolta, indefensa… Tanto que, si como insinúan hubieras sido responsable de algo, te hubieran podido detener sin mucho problema, cumpliendo todas las formalidades que les impone su propia ley.
      En el mundo ya se sabe.
      Te lo puedo contar, porque de rebote me llegan diariamente peticiones de que vuelva a firmar en protesta por tu muerte. Y siempre lo hago, créeme.
      Tal vez los únicos que hemos fallado hemos sido nosotros, tus compañeros del Frente Nacional Contra la Represión, el FNCR. No hemos podido convencer a nadie más, que no seamos nosotros mismos, de cuando menos una de las dos cosas que sostenemos:
      Que es necesario que no sólo en el mundo exterior se sepa de tu muerte y sus causas, sino que es indispensable que también aquí, mínimamente en las dos mayores ciudades del estado, se sepa a ciencia cierta que moriste, por qué, y por qué no debe caer alguien más en estas circunstancias —…ni en ninguna otra.
      Y segundo, que la mejor manera de enterar y convencer a quienes dudan es saliendo a la calle. No sólo porque las marchas, plantones, pintas, mantas y disfraces llaman la atención, sino porque con el ejemplo dicen que sí se puede, que el miedo, que nos embarga cada vez que leemos o sabemos de una muerte más, no nos para; al contrario, nos convence cada vez más de que es urgente actuar políticamente contra esta barbarie.
      En Juárez, seguramente te has enterado, son varios ya los actos que los valientes jóvenes de por allá han organizado. Algunos tan arriesgados que han forzado el rector de la UACJ a deslindarse. Nosotros los reconocemos como el ejemplo que debiéramos seguir acá.
      En Chihuahua, la capital, se habló mucho de ti ahora que vino el encargado-de-la-oficina-del-alto-comisionado-de-las-naciones-unidas-para-la-defensa-de-los-derechos-humanos-en-México. Ahí aprovechamos para invitar a los asistentes que oyeron su informe a las jornadas que hemos organizado los sábados en la calle Libertad, donde repartimos muchos volantes, desplegamos una manta, nos vestimos con tu nombre o el de Manuel Arroyo, llamamos por el megáfono y ofrecemos nuestras publicaciones. Y hasta andamos pensando en lanzar a Esther Chávez Cano para gobernadora y a ti para alcaldeza de ciudad Juárez, ¿tú cómo la ves?
      La gente que nos escucha, lo hace con esperanza y simpatía, pero con demasiado miedo; todavía no se nos une, como que aún no confía en que los podamos llevar a puerto seguro, donde ya no haya muerte inexplicable ni tampoco inexplicada. Pero la izquierda, la que pudiera nutrir nuestra iniciativa, para ir creando un polo creíble, no llega. No sabemos por qué. Lo hemos preguntado, pero nadie se digna respondernos.
      Y bueno, tenemos que interpretar el silencio.
      Yo creo que no entienden todavía. Creen que andándose por las orillitas se salvarán, que el próximo zarpazo del poder caerá sobre nuestras filas y no sobre las de ellos. Tal vez sea así, pero nadie puede saberlo. Y yo, la verdad, prefiero que si me caen, lo hagan porque intenté pararlos, porque habré aprovechado el tiempo que me dejen intentarlo. Pero si los eligen a ellos, parados como están, será inútil su inmovilidad, sea porque nos reprueban, sea porque teman compartir nuestra suerte…
      En fin en esto no podemos decidir mucho.
      Por nuestra parte le vamos a seguir, con todo el cuidado del mundo, administrando nuestras fuerzas, calculando nuestros riesgos, pero entendiendo muy claramente que uno de ellos es el dejar que nos venza la tentación de pararnos o callarnos.
      Ya no te canso.
      Nada más déjame comunicarte que ésta la voy a mandar a todos mis contactos; a los aliados, a los competidores, incluso a algunos detractores dentro y fuera de nuestro campo. Es, ¿cómo te diré?, otra forma de hacer ruido, por ti y por nosotros, los que todavía quedamos en esa brega. También lo voy a subir a nuestra página de La gota y se los voy a proponer a los del Espartaco, a ver si me lo suben. Ellos tardan para “moderar” lo que mando, pero pues tampoco hay mucha prisa. Esto de las muertes tiene para mucho tiempo, a menos de que nos decidamos a pararlo S



Foto enviada con la carta

Ahora Cuauhtémoc

Alma Isabel Aguirre R.

Amigo Luis:
       Amanecimos con nieve acá en Cuauhtémoc, tuvimos asistencia de tres niños en promedio por grupo y aquí estamos un poco matando el tiempo con todos mis compañeros.
      Aprovecho para saludarte y platicarte que el martes 12 de enero a las 3:00 P.M., estuvimos en entrevista radiofónica con los chicos del coro Juvenil del Estado de Chihuahua (antes Wikaráame). Estuvo muy amena la forma como condujo el Sr. Aníbal Moreno —nuestro entrevistador— la charla con los chicos y su director. Incluso se mostraba sorprendido de la preparación musical del coro: “cantan muy fino” —expresó.
      De pronto alguien le pidió a Aníbal que saliera hacia su oficina. Entre tanto el coro estaba interpretando en vivo una melodía, y al poco tiempo desde el despacho, se escuchó un grito desgarrador.
      El Sr. Moreno ya no salió para continuar la entrevista y el micrófono se quedó sólo, Nosotros, que permanecimos escuchando a los chicos dentro de la cabina, nos desconcertamos y no sabíamos qué hacer, por lo que con señas le pedimos al director del coro que cantaran otra canción. Así lo hicieron y otro conductor de XEPL entró a la cabina, y sin sentarse en el lugar que ocupara minutos antes el Sr. Moreno Salinas, tomó el micrófono que se encontraba al aire, y nos despidió del auditorio radiofónico con voz muy seria, agradeciendo la presencia esa tarde en XEPL del Coro Juvenil del Estado de Chihuahua.
      Así que nos salimos todos —treinta jóvenes, y algunos papás, alrededor de las 3:15— en silencio de la cabina y nos despedimos para continuar cada uno con nuestros quehaceres. Alrededor de las seis, por medio del internet, nos enteramos de que el hijo de Aníbal Moreno, el joven César Iván Moreno Valenzuela, fue asesinado en ciudad Chihuahua al mediodía.
      Esta noticia nos conmovió profundamente por que entendimos que coincidió el momento de la entrevista y el aviso al Sr. Aníbal Moreno de que su hijo había fallecido en estas circunstancias. Para toda la comunidad de Cuauhtémoc y lugares circunvecinos esta noticia nos recuerda la guerra que se está viviendo en Chihuahua y nos sumamos a ese grito por la paz que ustedes están dando con sus brigadas y propaganda semanales.
      Amigo Luis K’Fong, tu eres siempre mi ejemplo en la solidaridad que debemos tener con todas las víctimas de la violencia en Chihuahua, gracias S



Foto del pueblo.com

¡Qué dijo la policía?

Pável García Aguirre

Chihuahua, a 10 de diciembre de 2009. Fuimos a echar una birria leve, que después ya no fue una birria, ni estuvo nada leve, pero esa era la intención. Fuimos a donde siempre, ¿no?
      —No mames, ¿que no se aburren?
      —Pos a veces, pero ¿a dónde puedes ir en jueves? Ahí está abierto, hay raza, está bara, ¿qué más quieres?
      —Pero eso ¿qué tiene que ver con los chingazos?, wey
      —Por eso, wey. Te estaba diciendo que fuimos por una birria, ¿no? Y luego vimos ese pedo, que te estaba contando: se bajó un comandofuertementearmado de la camioneta que se metió en sentido contrario en la Victoria, en pleno centro, ¿tú crees? Y entonces el comando que empieza a madrear gacho a este ruco; a patadones y con los rifles, o metralletas, o las armas que llevaban, no me fijé bien.
      —Ha de haberles dicho algo, ¿no?
      —Pos quién sabe, wey, pero neta que se ensañaron cabrón. Y luego uno de esos weyes, encapuchados, se dejó ir sobres de nosotros. Que quién le tomó la foto y que la chingada, yo ni me fijé pero este wey estaba ahuevado a que se iba a chingar al que le tomó la foto. “¡Me los puedo chingar a todos si me da la gana, culeros!” decía el cabrón, así, con el arma y todo el pedo. Yo como el del anuncio aquél: y que me quedo callado…
      —¡Pinche rajón!, le hubieras dicho algo, wey.
      —¿Que está loco usted?, compa. Si todavía cuando vieron que ninguno de los que estábamos ahí había sido el de la dichosa foto, uno de ellos dijo: “¡allá se peló ese wey, vamos sobres de él!” Segurito que también se lo chingaron. Es que cuando salimos nosotros también iba saliendo otro bato que se desafanó de volada, yo creo se fue a su carro o no sé, pos a mi me valía madres.
      —O sea, eso fue a la hora que cerraron, ¿o qué?
      —No, qué chingados, fue como a las seis y media, in the afternoon.
      —Entonces ¿por qué te saliste, pendejo?
      —No mames, es lo que te digo. O sea, estábamos echando un tabaco afuera del bar San Juan, ya ves ahora ese rollo de que no dejan fumar ni en las cantinas… me encontré a una chavilla que era amiga de un amigo y me salí a tabaquear con ella y otras morras que iban con ella. Estos weyes se quedaron adentro, ¡ja!, siempre piensan que los voy a abandonar ahí. Es que antes así era la costumbre, me ponía pedo y los dejaba, me valía madres.
      El caso es que ahí estábamos, no? Y en eso sale un borrachillo tambaleándose, y les dijo algo a estas morras, pero no algo gacho o grosero, nomás algo de dar risa, yo creo pues, porque se sonrieron poquito. Y justo iba el pedocles este como a diez o quince metros por la victoria cuando vimos la camioneta en sentido contrario, y se bajaron a madrearlo, neta se dejaron caer bien gacho.
      —Pero de seguro les dijo algo, ¿no? O sea, antes de que lo madrearan, o ¿le habrán pegado así nomás porque sí?
      —Yo no escuché nada, la neta. Estábamos acá platicando, no le dimos importancia al bato ni a la camioneta hasta que vimos los chingazos. Pero yo digo que igual vale madres, ¿qué les pudo haber dicho? o sea, ¿qué podría haber dicho que justifique la madriza? Estos culeros bien armados y el otro wey bien servido.
      Una de estas chavas quería ir a levantarlo al pobre borracho, pero los encapuchados no se iban todavía y la detuvimos, si no, a la madre, quién sabe qué hubiera pasado con ella.
      —Pero neta, ¿se dejaron ir sobres de ustedes?
      —Neta, wey, nos amenazó el encapuchado cabrón. Así nos dijo: que al que tomó la foto se lo va a cargar la chingada y eso, y que a todos no podía chingar si le daba la gana. Y la neta es que yo creo que no estaba mintiendo, igual, ¿qué podemos hacer?
      —Está de la chingada ahorita, ya no se sabe ni quién anda metido en esos pedos. Pero ¿le ayudaron a levantarse de perdis?
      —Abuelita de Batman… ni modo que lo dejáramos ahí todo jodido.
      —¿Y cuando se levantó no quiso que le hablaran a la policía?
      —Claro, la chota tomó nota de los hechos. Eso es seguro.
      —Pero entonces, ¿qué dijo la policía?
      —La policía dijo: “¡me voy a chingar al que tomó la foto, es más, me los puedo chingar a todos si me da la gana, culeros!” S





El día de la manta

Luis K'Fong

Chihuahua, a 5 de septiembre de 2009
      Escribir la crónica de un acto exitoso en el que has participado es difícil. A menos que, como todos los que colaboramos con La gota, no intentes la objetividad, sino sólo la verdad de las y los de abajo.
       Cuando llegamos, ya estaban seis o siete de los nuestros esperando, con sus camisetas color vino y la leyenda amarilla en la espalda: No Keremos Guerra. Tomamos los últimos acuerdos: las dimensiones de la manta que encabezaría esta vez nuestra protesta, el lugar donde la tenderíamos para pintarla y quién se lanzaba a comprar la tela y las brochas que todavía nos faltaban.
      Y como el órgano de gobierno que soñaba Marx, deliberando y ejecutando. Tod@s en la pensada, tod@s en el trabajo, pusimos de cada quién según sus entendederas y según sus habilidades. En la sombrita del lado izquierdo de la Líber, tendimos el pellón y a darle…
      Los colegios de Bachilleres, por su parte, tuvieron hoy su carrera de novatos. Para cuando estábamos pintando, los soltaron. Eran muchos jovencitos y jovencitas. Con auténtico interés nos preguntaban por nuestra acción y en un intento de participar y comprometerse —según nos dijeron—, propusieron que les llenáramos las manos de pintura, luego las apoyaron en las partes blancas de la pancarta, dejando su marca. Otros, pidieron volantes y comenzaron a repartirlos a quienes pasaban y se quedaban viendo nuestra obra.
      Una de las nuestras, maestra veterana de las luchas contra la ley del ISSSTE, tomó el altavoz y explicó una y otra vez que estábamos ahí porque no queremos poner los muertos de una guerra que no es nuestra, sino de capitalistas buenos contra capitalistas malos; que el acto de la semana pasada en que murieron 18 jóvenes adictos en recuperación no era una batalla entre grupos de narcotraficantes —como intenta explicar el gobierno—, sino una razzia, un acto de intolerancia y presunta limpieza social.
      La gente, la que pasa y ve, la que al final dirá la última palabra cuando se nos una, escuchaba muy atenta, pedía volante, quería camiseta color vino, preguntaba, solicitaba ampliación de la información.
      Llegó la prensa y la TV. Los atendimos, aun a sabiendas de que posiblemente utilizarían nuestra información para difamarnos. Ahora sabemos que no fue así, que nos cubrieron bien. Ojalá y sea un síntoma de que nuestra posición está siendo compartida por más y más gente, incluida la de ellos.
      La leyenda quedó lista. Para mí que el diseño de Juanita quedó chido, aunque debo admitir que mi juicio aquí está sesgado, porque yo estuve en el relleno de las letras y sentí la satisfacción del coautor. La levantamos, caminamos tras ella por toda la Libertad, la parte peatonal. Coreamos las consignas, invitamos a la gente, la asombramos, la tocamos, según se podía leer en sus caras.
      Aprobación unánime, fue lo que vi.
      En la Independencia, justo frente al edificio del ayuntamiento, pintamos una silueta de un caído, cruces y otra vez nuestra consigna principal, No Keremos esta Guerra. El departamento de tránsito hizo lo suyo, provocar el caos vial.
      Finalmente una vuelta a la plaza exhibiendo nuestra manta y más expectación, más atención de la gente a lo que yo creo que veían como una acción increíble: echarse a la calle no obstante el ambiente de terror que quieren imponernos S



Boletín de Prensa


Ciudad Juárez, a 5 de agosto de 2009
      Dos meses han pasado desde el asesinato de Manuel Arroyo Galván, y hasta el momento la Procuraduría General del Estado de Chihuahua no ha entregado los avances sobre la investigación de este lamentable hecho. Hasta el momento desconocemos las líneas de averiguación que se han establecido, se ignora si existen detenidos o si hay sospechosos.
      El Estado de derecho ha sido rebasado en la investigación de su homicidio, la justicia pronta y expedita aún no se ha hecho llegar a sus familiares, a sus amigos y a la sociedad que exigen que se investiguen las causas de su muerte, así como que se detenga y se castigue a los responsables.
      El asesinato de Manuel, así como el asesinato de por lo menos mil 131 personas, en lo que va del año y todos los demás homicidios que quedan pendientes de resolver, muestran la incapacidad del Gobierno del Estado de Chihuahua, y en particular de la Procuradora General de Justicia del Estado, Patricia Lucila González Rodríguez, para garantizar a los ciudadanos y ciudadanas, y en general, a la sociedad de Ciudad Juárez, la procuración de justicia, la sanción a los responsables de los homicidios registrados y la garantía de que esta situación no se repetirá. Obligaciones derivadas de los artículos 14 y 16 de nuestra Constitución, así como de los artículos 25, 8, 13 y 1.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, relativos al derecho a la protección judicial, al debido proceso y garantías judiciales, misma que ha sido firmada y ratificada por el Estado mexicano.
      Por esta razón, las organizaciones de la sociedad civil, local e Internacional, exigen de las autoridades judiciales cumplan con su obligación y garanticen que no solamente se castigará a los responsables de este asesinato, sino que también se garantice el derecho a saber la verdad sobre los hechos y los nombres de los responsables del homicidio de Manuel Arroyo, considerando la importancia que implica el respetar y garantizar el derecho a la verdad para contribuir a acabar con la impunidad y promover y proteger los derechos humanos.
      Como sabemos Manuel Arroyo tenía 44 años al momento de su asesinato, y se desarrollaba laboralmente en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración, como catedrático del Programa de Sociología, y como encargado de la Terminal de Maestría en Intervención Comunitaria. Era integrante del Sistema Nacional de Investigadores, dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y recientemente había sido nombrado Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana.
      Manuel Arroyo no sólo se distinguió por su trabajo académico, también fue reconocido por su gran compromiso social y por ser un defensor de los derechos humanos laborales. En Ciudad Juárez apoyó diversos movimientos sociales, entre ellos los encabezados por trabajadores y trabajadoras de la maquila que buscaban mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Al momento de su asesinato Manuel coordinaba, entre otras actividades, una campaña por la defensa de los derechos laborales y la libertad sindical.
      Es justo el trabajo y compromiso social de Manuel Arroyo lo que nos convoca a organizaciones locales e internacionales a esta Ciudad, para exigir el esclarecimiento de su asesinato, así como para rendirle un homenaje por su larga e importante trayectoria en las causas sociales. De esta manera el día 6 de agosto se realizará en el Audiovisual ubicado en el Edificio V, del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (lCSA) el Foro celebrando las Luchas sociales en Ciudad Juárez. Homenaje a Manuel Arroyo Galván. Evento en el que estarán participando académicos y líderes de movimientos sociales con el fin de rescatar la importancia de la organización y movilización social para construir sociedades e instituciones más justas y respetuosas de los derechos humanos.

ATENTAMENTE,
      Asamblea Ciudadana contra la militarización y la impunidad
      Federación Internacional de las Industrias Metalúrgicas
      Red de Mu-jeres Sindicalistas
      Centro de Investigación y Promoción Social, Espacio DESC-Capítulo Mexicano de la
      Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo S



Tercer intento, ojalá sea el bueno

Luis K'Fong

EL SÁBADO 11 DE JULIO DE 2009 VOLVIMOS a reunirnos. Estábamos ahí de casi todas las tendencias y agrupaciones de izquierda, no sólo de la ciudad, sino también algunos de la fronteriza y sufrida Juárez.
      El punto era discutir sobre la violencia que como todo mundo sabe —curiosamente ahora no hubo necesidad de poner un punto de información, como en todas las reuniones de este corte—, nos trae asolados en este estado.
      ¿Por qué otra convocatoria? No supimos. En las intervenciones se nos dijo que no nos motivaba el desgraciado suceso de la ejecución de uno de los líderes LeBarones de Galeana, o cuando menos no sólo eso… Luego también se dijo que de ninguna manera esta nueva iniciativa invalidaba las anteriores —como la del Observatorio Ciudadano, la del Frente Nacional Contra la Represión o nuestra campaña No Keremos Guerra—, aunque ahora se veía distinto el panorama, pues había visos de que “venían por nuestros dirigentes” y había que blindarnos de alguna manera.
      Pero tampoco ésa era razón, pues en todo caso los indicios venían de antes, con Villarreal Marta; cuando ejecutaron a Daniel Parra, dirigente de la resistencia en Creel; con la muerte de Manuel Arroyo, investigador de la increíble realidad social actual de ciudad Juárez, o más cerca, con la muerte de Géminis Ochoa, quien preparaba movilizaciones contra la presencia del ejército en la frontera.
      En fin que cuando menos yo no entendí por qué no proseguir alguno de los intentos anteriores de coordinación o fusionarlos de una vez por todas. Ya me lo explicará alguien.
      El caso es que ahí estuvimos y qué bueno, a lo mejor esta vez podemos consolidar un esfuerzo unitario sin sectarismos, pero sin confusiones; esto es, conservando cada quien su perfil, sus intereses, sus tácticas y estrategias, pero dispuestos todos a defendernos sin egoísmos y a golpear como uno solo o sola a quienes ahora bañan de sangre a la entidad y a sus cómplices —sea por omisión o deliberada intención de aterrorizarnos.
      Atrás deben quedar las exclusiones, los sabotajes o el silencio intencionado que a veces cometemos sólo porque la iniciativa no fue nuestra o tenemos alguna diferencia pendiente con quien convoca. La historia así nos los impone, porque así nos lo ha enseñado: en la medianoche del siglo pasado, los nuestros en Alemania se dividieron. Los nazis nos barrieron, primero fueron por los comunistas y los socialdemócratas no metieron las manos; luego cayeron ellos y ya no había comunistas para hacer frente común. El resultado final fue muerte sin fin. No repitamos el error.
      Afortunadamente hay visos de que esta vez puede funcionar: por ejemplo, la intervención del representante de RESISSTE quien dijo literalmente “cuando el movimiento se politiza, el estado retrocede”. Esto es de notarse y anotarse, porque una de las diferencias mayores entre quienes aún se reclaman de RESISSSTE y los que ahora formamos DOBLE RESISTENCIA fue precisamente ésa. Nosotros propusimos que el movimiento magisterial tuviera una derivación política clara y contundente. Ellos impusieron una orientación de “bateo libre” e “inferencia” que en el fondo era eludir la definición política ante la coyuntura electoral de 2007.
      Curiosamente quien ahora acuña la frase de la politización y el retroceso, fue uno de los firmantes del documento que resume la abstinencia política del RESISSSTE del mayo de hace dos años. Qué bueno que se rectifica, porque efectivamente, la única salida que tenemos ante este horror es una movilización política. Por nuestra parte, ya llevamos algo avanzado, nuestra campaña con motivo de las recientes elecciones federales, fue llamar a anular el voto, pero no a dejarlo en blanco, sin cruzarlo con las palabras No Keremos Guerra. Y en la explicación de la táctica, señalamos que sean quienes sean los que se están acribillando en nuestras calles, nosotros no tenemos bando, aunque eso sí a veces sin deberla ni temerla ponemos los muertos; idea que retomó Víctor Quintana en la entrevista que ayer le hizo Aristegui.
      Finalmente, este mismo vocero propuso que agitáramos la democracia participativa. ¡También estamos de acuerdo!, por eso nos oponíamos a que hubiera una dirección en RESISSSTE que prohibiera la entrada a los miembros de base del movimiento magisterial.
      Es más, hay un folleto Los hoyos de la democracia distribuido por La gota que no es más que otra edición de dos capítulos del libro Me anda valiendo de mi autoría, ¡datado el 11 de diciembre de 1998!, en donde muy detalladamente proponemos plebiscitos, referéndums, consultas, rendición de cuentas, desvoto, ampliación del congreso, circunscripción única, candidaturas sin partido, derogación del registro electoral, etcétera. Ah, el tiempo…
      Por lo demás, salvo el intento de atribuir a Fernando Baeza la paternidad de la demanda de que salga el ejército de las calles —cuando todos sabemos que los nuestros tienen meses luchando por ello con la consigna JUÁREZ NO ES CUARTEL, FUERA EJÉRCITO DE ÉL—, compartimos las demandas; la mayoría, cuando no la totalidad de las tácticas propuestas y vamos a participar lealmente, con la firme esperanza de que no vuelva a desunirnos la intolerancia y la exclusión de los distintos S




Votamos, nos retratamos y nos fuimos

Luis K'Fong

A las 12:15 horas, aproximadamente, fuimos a votar Rocío y yo. Las cursivas en el verbo son porque en realidad fuimos a anular nuestras boletas electorales. No nos convencía —ni nos convence— ninguna de las opciones, además de que consideramos que la forma en que actualmente se “eligen” —en realidad se escogen nada más— los diputados y otros funcionarios no es democrática. Ya en otros espacios hemos expresado este punto de vista.
      Pero es cierto: un acto que tiene que consumarse en el secreto de la tambaleante mampara y con un crayón o un lápiz de pésima calidad como único testigo, poco significado tiene, así que siguiendo el consejo que venía en alguno de los miles de mensajes electrónicos que recibimos, decidimos ir con las camisetas que mandamos a imprimir para esta campaña en que participamos llamando a anular el voto con la consigna No Keremos Guerra. Y para reforzar, llevamos nuestra cámara, la de La gota, para registrar el hecho y luego difundirlo por éste y por otros medios.
      La representante del PRI que se encontraba en la puerta, apenas nos vio e intentó cuestionarnos. Que no se pueden sacar fotografías a los votantes, dijo. La presidenta y una de sus ayudantas, le hicieron coro. Desde luego que respondimos, simplemente procediendo a tomar la foto que queríamos, la de Rocío depositando su voto en la urna. Luego fue su turno. Pasé yo a sufragar y los funcionarios y representantes seguían discutiendo si debíamos o no captar las imágenes que queríamos.
      Aprovechando, les dije que teníamos derecho a hacerlo y que se nos distinguía por nuestra posición ante el voto, la guerra y la democracia. Que por actitudes como ésta, nos tenían de rehenes los grupos violentos del estado, quienes propiciaban el posible advenimiento del fascismo, que como todos sabemos aprovecha el miedo de la ciudadanía.
      De aquel lado, sólo escuchábamos un argumento: son indicaciones que a nosotros nos dan.
      Finalmente, votamos, nos retratamos y nos fuimos. Al final, el representante del Panal, todavía salió a despedirnos con el mismo argumento repetido. Le dije, ya de despedida, que ojalá y no fueran ejecutados, como tanto presunto criminal y ahora hasta activistas sociales, en la idea, claro está, de que quien no protesta es cómplice y sólo hasta que le llega el turno entonces brinca.
      La anécdota no tendría por que relatarse, no tuvo importancia, sin embargo, han comenzado a circular versiones que dicen que les amenacé de muerte y tonterías así. Quienes me conocen saben que yo no arreglo mis diferencias políticas con la violencia y menos con la muerte. Así que simplemente rechazo cualquier imputación en este sentido y desde luego nos preparamos para interpretar los resultados que ya para estas horas dicen que el siete por ciento de ciudadanos que acudieron a votar, como nosotros, anuló su voto. S



Anula tu boleta electoral para protestar contra la violencia

La gota, Doble Resistencia y Liga Socialista Revolucionaria

En el secreto del voto, nadie te va a ver. Si crees que al protestar pueden identificarte y hacerte algo, con esta forma de lucha vas seguro.
      Aprovecha la ocasión. Diles que no crees en ellos. Que te das cuenta de que la violencia ya los rebasó, que no merecen tu confianza.
      Hazle como nosotros, anula tu boleta. Crúzala de esquina a esquina y luego ponle la frase No Keremos Guerra.
      A ellos, a los de arriba, les hace mucho daño si les echas a perder su jueguito electoral.
      Si no fuera así, no hubieran salido a combatir la anulación los banqueros, los patrones, los políticos y todos ésos a quienes les va bien con este sistema.
      Cuando haya partidos que defiendan a los de abajo; cuando haya candidatos que representen a los trabajadores, entonces votaremos, mientras no.
      La guerra que se traen los de arriba es una guerra entre abusones legales y abusones ilegales, no tenemos que ver con ella.
      Haz que la paren.
      Anula tu boleta
      No Keremos Guerra
S



Viernes 12 de junio de 2009
Anular boletas, es luchar por la democracia

Luis K'Fong


En la prensa nacional, pero también en los comentarios de algunos activistas locales —sobre todo los que acostumbran pasear la Jornada bajo la axila—, ha comenzado a repetirse como verdad sabida una sentencia, desde nuestra perspectiva, insostenible: “llamar a anular la boleta electoral necesariamente sirve a la derecha”.
      Las argumentaciones son varias y seguramente muchas se nos escaparán ante la cantidad de escritos, ensayos, artículos, misivas y simples chistes que ahora circulan. Sin embargo, queremos comentar algunas a fin de hacer claridad, ya no sobre el enredo que se ha formado con esta cuestión, sino simplemente sobre nuestra posición que, como todos saben, es esta:
      Anula la boleta electoral, crúzala con la frase No Keremos Guerra.

Las campañas de anulación o abstención sirven a la derecha porque Krauze y otros intelectuales de derecha —entre ellos un primo de Calderón (!)— están llamando al voto en blanco

Efectivamente, en la internet, sobre todo por medio de emails generados como spam y distribuidos por listas que no sabemos cómo se hacen de nuestras direcciones, se nos propone que anulemos el voto, por ejemplo, con “½”, fórmula que representa el deseo de que se reduzca el número de legisladores a la mitad. Casi siempre vienen acompañados con una argumentación que dice y repite sobre la inutilidad, corrupción, y carga económica que significan los partidos, la clase política, pero sobre todo, los diputados plurinominales.
      En otro espacio: el artículo Más o menos diputados que publicamos en la columna Alacrane de la versión cybernética de La gota, hemos aclarado que no tenemos nada qué ver con esta iniciativa; que no la compartimos y que la consideramos nociva para la democracia mexicana. Que, por el contrario, nuestra táctica intenta demostrar que el sistema electoral vigente está muy lejos siquiera de parecerse a la democracia posible en nuestro país; que restringe la participación, la desanima y en ciertas circunstancias —como las de la coyuntura actual— no permiten que la clase obrera y los de abajo la aprovechen, ni siquiera para conseguir un poco más de espacio político de maniobra. O lo que es lo mismo que si la democracia actual peca de algo, es de restringida, no de excesiva, como intentan demostrar los autores de las campañas blancas.
      Lo que tenemos entonces son varios llamados a la anulación, aunque se pueden agrupar en dos grandes grupos, con motivos diametralmente opuestos: el de Krauze y compañía que quiere concentrar el poder; y el nuestro, que con otros, desde la izquierda radical intenta aprovechar la coyuntura para aclararle al pueblo, pero sobre todo al proletariado, que en este juego, cuando menos tal como está pactado, no tiene absolutamente nada qué ganar y sí mucho que administrar y por tanto hacer valer, la anuencia, el respaldo, la legitimación, aunque sólo sea en forma negativa, paradójicamente para ampliar la posibilidad de participar con posibilidades de beneficiar su lucha.
      De donde resulta absurdo concluir que porque una parte de la derecha llama a anular el voto, cualquier llamado a utilizar esta táctica política beneficie necesariamente a la derecha. Los unos luchan por sus intereses, los otros hacen otro tanto no vemos cómo la lucha de unos pueda beneficiar a los otros.
      Con el mismo derecho nosotros podríamos asegurar que la parte de la izquierda que ahora está llamando al voto, por el hecho de que también el PAN, Panal, PRI y Verde están promoviendo el sufragio; todos tengan los mismos intereses y estas izquierdas sirvan a la derecha que está en el poder gracias al sistema electoral actual…
      Por este camino, la discusión estaría completamente cerrada, una descalificación valdría exactamente lo mismo que la otra, o sea nada en el terreno de la argumentación política y el intento de clarificación de la conciencia de las y los trabajadores.

Llamar a anular beneficia a la derecha, porque si los posibles votos de la izquierda no se dan, entonces sólo votarán los de derecha y refrendarán al PAN o al PRI en la representación

Si hay dos campañas anuladoras, una de derecha y otra de izquierda, es lógico que una convenza a unos y otra convenza a otros. Así que teóricamente tanto la izquierda como la derecha electorales perderán adhesiones en estos comicios y, fijos los otros elementos, los resultados serían similares a la elección pasada. O dicho de otro modo, pero más sencillo de entender, nuestros llamados como los de Krauze, no incidirían en el resultado final en términos relativos.
      La única manera de que alguien de los que participan en el juego electoral se beneficiara sería, por ejemplo, que la derecha convenciera sólo a los de izquierda de que anularan su voto o viceversa: que nuestras campañas desanimaran a los votantes de derecha. Y eso, todo mundo lo sabe, es imposible. Una campaña va dirigida a todo mundo y tiene impacto en todos los que la oyen. Si no fuera así, entonces ¿a qué viene tanta preocupación?
      Se nos puede alegar que los partidos de derecha tienen “votos duros”, blindados contra nuestros llamados, tercos que en cualquier circunstancia votan y votan enajenadamente por sus candidatos… ¿Y los partidos de izquierda? Ésos no. Por éstos sólo vota gente convencida por la campaña; son electores modernos que si ven que el partido no ha respondido a sus expectativas, lo dejan, cambian sus preferencias, otorgan su aval a otro, nomás para castigar a quien no les cumplió. Son críticos, por decirles de alguna manera… Y entonces, están abiertos a campañas perversas, como ésta que llama a la anulación del voto.
      Díganos ahora usted ¿de quién sería la culpa de que los electores que llegaron por millones a la campaña de AMLO en 2006 abandonaran ahora al PRD, por ejemplo?; ¿de nuestras campañas o de los innumerables errores de su burocracia; de los escándalos sin fin ni cuenta que han protagonizado cada lunes y martes? La respuesta es obvia.
      Por esta línea de argumentación, el PRD, PT, Convergencia y PSD debieran agradecernos. Sus votantes, críticos como son, han decidido abandonar sus listas por la cauda de corruptelas, escándalos y fraudes protagonizados por esta ala de la política nacional, la llamada izquierda electoral. Según su lógica, ahora votarían por el centro o por la derecha, pues estarían castigándolos; en medio, aparecemos nosotros y decimos: no, mejor anula, no des tu voto al PAN-PRI-Verde-Panal sólo por despecho.
      “Pero las campañas de abstención-anulación inciden en los indecisos, en los que no tienen preferencia fija. Ésos vacilantes, si no fuera por ustedes, anarcoradicales, irían a parar a las cuentas de la izquierda civilizada, nos darían un aval para, de una vez por todas echar a la derecha del gobierno.
      ¡Falso!, también. Todo mundo sabe que la inmensa mayoría de los ciudadanos, la que no tiene preferencias, la que no cree que la derecha le resuelva nada y la izquierda tampoco, simplemente no va a las urnas y por cierto, nosotros no la mandamos a la abulia, sino el lamentable espectáculo de quienes se dedican exclusivamente a ganar elecciones para luego forrarse de ventajas, económicas o de otras.
      La triste realidad es que todos los pronósticos dicen que la derecha refrendará en México su mayoría. Y si hubiera que buscar un culpable, ése sería el PRD y sus satélites, uno por los lamentables espectáculos que han dado, dos, por lo insulso de sus campañas, por la incapacidad de agarrar el toro por los cuernos y dar una alternativa a los grandes problemas de México.
      Que no quieran achacarnos sus propias culpas.

Los llamados a no votar o a anular las boletas no crean movimiento, no organizan, están dirigidos al ciudadano ideal, no al clasificado por la economía y la cultura

Esta crítica es certera, si se aplica a la versión derechista, la de Krauze. Ellos sostienen precisamente eso, que la organización partidaria ha sido superada; que la partidocracia es una camisa de fuerza para que se exprese el Robinson Crusoe que todos llevamos dentro. Que si hubiera sólo dos instancias de poder: il Duce, her Fürer o el Caudillo por la gracia de dios y el resto de la perrada, la vida sería perfecta.
      A nosotros no nos toca siquiera esta crítica. Precisamente estamos aprovechando la coyuntura y la campaña para organizar, para formar frente con otras agrupaciones, para dar quehacer y quepensar a quienes quieren resistir. Anulamos porque creemos que no tenemos alternativa y no tenemos alternativa porque el sistema no permite que se inscriban y compitan equitativamente todas las expresiones de la sociedad. En otras palabras, porque consideramos que en las condiciones actuales la participación electoral no reditúa absolutamente nada a la clase trabajadora y sí le crea expectativas falsas, dar su aval a quien “en su nombre” le hace el favor.
      De hecho, muchas corrientes en la izquierda sostienen que hay que abstenerse y, en lugar de votar, dedicar los esfuerzos a la organización para la defensa de los intereses de las y los trabajadores. Nosotros no tenemos objeción a esta lucha, pero creemos que no obsta, para que en el terreno electoral también nos expresemos, pero las posibilidades son tan escasas, que no encontramos más que ir y anular la boleta, porque en ese juego no hay absolutamente nadie que pueda representarnos.
      En el camino, sin embargo, vamos conociendo amigas y amigos que están dispuestos a caminar este trecho con nosotros; hacemos llegar a las masas argumentaciones que tal vez en otras circunstancias no oirían y, de hacerlo, no las atenderían, porque, quiérase que no, el tiempo electoral prepara las cabezas de las y los ciudadanos para escuchar de política y, como dijo Karl Marx, toda lucha de clases es política.
      Rodríguez Araujo, el más conspicuo defensor del voto útil, en una de sus más circuladas argumentaciones, cuestiona: entonces ¿por qué no abonar al movimiento de AMLO, que es el que más posibilidades tiene nacionalmente? Por una simple razón, doctor, porque no compartimos del todo su programa y, sobre todo, sus posiciones clasistas. Si algún principio debe ser conservado en estas lides, nos enseñan nuestros principales maestros, es la independencia de clase y él, como trotskysta que se dice, debiera saberlo mejor que nadie. Andrés Manuel ha dicho “claro y fuerte” —como le gusta apostrofar a sus declaraciones— que quiere ser amigo de los patrones, de los empresarios honestos y de…
      No atacamos a AMLO, no queremos que fracase, en muchas de sus luchas hemos alineado, pero como aliados, no a su cola. Y sólo cuando plantea avances para las y los de abajo.
      Por lo demás, AMLO, o mejor dicho, los obradoristas no debieran reclamar, a lo más, sentirse correspondidos. ¿Quién desconoce la absurda, sectaria y mezquina actitud de ellos y sus contrapartes, cuando todavía convivían todos en el PRD, hacia movimientos como el magisterial que se enfrentó al estado por la ley del ISSSTE? Cuando menos aquí, en Chihuahua, una buena fracción —que a lo mejor se hubiera convertido en la mayoría, de no haber sido maniobradas una y otra vez las asambleas precisamente por perredistas-obradoristas— intentó construir una alianza con ese partido, aprovechar su registro y lanzar candidatos del movimiento, como una táctica para avanzar en nuestra lucha.
      Por su parte, la dirección formal y legal del PRD rechazó toda posibilidad, pero no sólo eso, una vez que hubo cancelado la posibilidad propuesta, pretendía que el movimiento les diera su voto, por ser los menos peores, por no haber secundado la reforma de la ley.
      ¿Hubo alguna protesta de los obradoristas que por ese entonces eran minoría en el PRD? Ninguna. Al contrario, celebraron y escribieron a favor de la decisión de su dirección, alegando que el PRD tenía derecho a los votos de los profes, que, por inferencia (sic), llegarían a la conclusión de que había que sufragar a favor de quienes menos mal se habían portado en el asunto del robo de las pensiones.
      Y estamos hablando de un movimiento que era capaz entonces de sacar hasta ocho mil personas a las calles a protestar, según concedían los diarios. ¿Qué podríamos esperar minorías o proyectos pequeños? Sólo la burla grosera. Entonces, ¿por qué llamar a favor de ellos?

Tal vez el beneficio a la derecha no se lo propongan los anulistas de izquierda, pero objetivamente les ayudan, pues el bloque derechista hará mayoría

Bueno aquí nos hacen un reconocimiento que baja el tono de la descalificación.
      Según esto, nosotros no somos malos, ni siquiera malintencionados, sino tontos que no sabemos de política y queriendo conseguir algo, vamos y metemos la pata y se actualiza lo contrario.
      En realidad no teníamos salida. Lo nuestro era un dilema: si llamábamos al voto de castigo; a seguir consintiendo y manteniendo a la burocracia perredista o a las mafias petistas, pesedistas o convergistas, íbamos a beneficiar a una derecha que de todas maneras iba a conseguir mayoría, sólo que ahora con la legitimación de que ganó en buena lid a la izquierda. Si llamábamos a anular, entonces beneficiaríamos a otra derecha, según se nos trata de achacar. Decidimos por el mal menor: es posible que, de carambola, digamos, alguien se beneficie con nuestras iniciativas y actos políticos, pero a cambio, habremos intentado la concientización y la organización independiente de la clase o, cuando menos, de una parte de ella, la más avanzada.
      Ahora, dígasenos: con este criterio, el del mal menor o el mayor beneficio ante dos alternativas de cualquier manera indeseables, ¿cómo juzga usted lo que ha hecho la izquierda electoral en cuestión de alianzas?
      Por ejemplo, la coalición que compitió aquí en Chihuahua hace cinco años integrada por el PRD y el PAN, o la de Chiapas o la de Guerrero y otras partes. Es evidente que hubo costos y que el mayor fue la confusión que se sembró entre los ciudadanos y posibles electores, sin contar las fracturas que debieron haberse dado al interior de su agencia electoral, es decir el PRD.
      Ah, pero indiscutiblemente hubo beneficios para la “izquierda”. ¿Cuáles? Curules cuestionables, las prerrogativas de ley y cosas así…
      ¿Y la derecha?, ¿sacó beneficios? Sin duda, si no le aumentó la votación, sí creció su fama de tolerante —la de la fracción que encabezaba Javier Corral—, moderna y civilizada…
      Esto lo sabía Jaime García Chávez y el resto que hicieron la alianza. Sabían que los iban a beneficiar. ¿Les tembló la mano? Absolutamente no. En este caso el beneficio lo entregaron objetivamente, pero también con voluntad subjetiva, con intención de beneficiar a una parte de la derecha.
      ¿Cómo alegar ahora que nosotros beneficiamos sin saber, si ellos colaboran a sabiendas?

Para evitar que tu voto se vaya a la basura y tampoco vaya a la bolsa de la burocracia traidora del PRD, vota entonces por la coalición PT-Convergencia

A ver si entiendo bien: llamar a anular la boleta es beneficiar a la derecha porque le quita votos a la expresión de izquierda menos peor. Pero si voy a votar, no tengo que entregarle mi anuencia al partidote, al que por el solo hecho de haber “casi” llegado pudiera significar una esperanza, sino que debo invalidar mi boleta dándosela a una coalición que no tiene la menor oportunidad…
      Rara lógica.
      Estaría de acuerdo si esa pequeña coalición levantara un programa de clase, unas reivindicaciones con las que comulgo, en fin, que significara un futuro socialista y proletario, aunque fuera en el término de la utopía, para mucho después. Desde luego, no es el caso: el PT, Convergencia y el PSD son “mafilias” —el término no es mío y no tengo autorización para publicar su autoría, pero expresa perfectamente el estado de estos partidos: mafias construidas a partir de familias de vivos que más que levantar un programa, aspiran a gozar de prerrogativas y dietas de representantes.
      Lo más raro de todo es que quienes promueven este voto, se indignan si uno llama a anular la boleta, porque dicen que les quitamos anuentes. El PRD podría tener cierta razón —que como ya alegamos no la tiene— pues pudiera decir: sólo nos faltaron ésos que ustedes convencieron para armarla… ¿pero éstos?
      Por lo demás, a quienes he visto entrarle a la promoción del voto de castigo adentro de su propia corriente, son militantes del PRD, sólo que desplazados por el ala conservadora y corrupta. Y entiendo que quieran darles una lección: ustedes se marranearon al robarnos la presidencia del partido, pues ahora nosotros los cubriremos de votos por coaliciones fuera de la agencia electoral. Es más, hasta saludaría una actitud así. Pero entonces que renuncien al PRD. Si no lo hacen, muy ganado tienen el calificativo que el otro PRD les endilga: “traidores”.
      Por eso los oímos murmurar en los frentes, en las marchas, en los mítines, enojados porque repartimos nuestra propaganda, indignados porque pronunciamos discursos claros en el micrófono a todo pulmón, porque sus contradicciones son tantas y tan insalvables que debe darles vergüenza alegarlas en público. Tal vez de nuevo esperen que las buenas almas de los sufragantes caigan en su canasta, tan sólo por inferencia…

El quid de la cuestión: la democracia

El día 11 tocó el turno a Jesús Zambrano, quien va en un lugar privilegiado de la lista del PRD, de contestar a las posiciones conservadoras del programa Atando Cabos. Ante la pregunta de cómo veía lo del voto en blanco, contestó que lo comprendía y que hasta en cierto sentido estaba de acuerdo con el hartazgo de los electores ante la impudicia y cinismo de los otros dos partidos gobernantes —el de él no, claro, que lo reivindicaba con lo hecho en el DF—, pero que todavía no estaba listo para impugnar así, con éste método, sino que todavía estaba dispuesto a darle una oportunidad a la democracia (sic).
      ¡Ése es, ni más ni menos, el problema!
      Mientras que para el segundo de los Chuchos lo que hoy existe es La democracia, para nosotros es un sistema electoral insuficiente, excluyente, incompleto, primitivo… pero que además ha demostrado en los hechos que es incapaz de garantizar la representación del pueblo en el gobierno, que paradójicamente a pesar de lo nuevo, ha enseñado los forros como si fuera un chaleco desgastado.
      Zambrano cree que si lo atacamos, la alternativa sería la de Krauze y las campañas del un medio; la concentración del poder en unas solas manos; la utilización de la fuerza para imponer soluciones a los conflictos sociales y, cuando todo mundo crea que se han agotado los recursos represivos, entonces se recurrirá a las payasadas, como los tapabocas y las prohibiciones de traer corbata… finalmente, la gente se matará en cualquier esquina, pero preferirá las que tengan un Oxxo o un Extra, para que de perdida se repartan los plomazos entre los transeúntes y los parroquianos que lleguen a acopiar su caguamón.
      Nosotros, creemos que por no haber atacado a tiempo todo este tinglado; por no haber denunciado con fuerza y contundencia que la llegada del PAN y su siamés el PRI no significaba de ninguna manera la llegada a la democracia; por eso ahora estamos en un cuasi estado de sitio, muriéndonos sin saber por qué, escuchando clamores a favor de la pena de muerte, desempleados, desorganizados, indefensos ante el capital legal y el capital ilegal que es el único que ríe ante este panorama.
      Llamamos a anular para decirle al estado, al gobierno, a los partidos que decidieron jugar este macabro juego que no creemos que esto sea democracia, o cuando menos que sea toda la democracia; que hay que ampliarla; que es necesario facilitar de una vez por todas el referéndum que vincule; los plebiscitos, las iniciativas ciudadanas y todos aquellos ejercicios donde el ciudadano de la calle sea tomado en cuenta y si decide ingresar a un partido, lo haga porque así puede potenciar su participación, consecuentemente lo haga por aquel que represente sus intereses y si no lo hay que lo funde y haga crecer… pero que no tenga que afiliarse o votar “por el menos pior” de lo que otros inventaron sin preguntarle.
      Llamamos a anular el voto para que de una vez por todas se deroguen las restricciones a participar en política electoral. Abajo el registro, quiten las leyes en las que el estado puede entrar a vigilar, sesgar, corromper a las organizaciones de los ciudadanos. No a las prerrogativas, garantía de que todo mundo se pueda expresar, etcétera.
      ¿Que con esto hay riesgos de que perdamos lo avanzado porque los Krauze y compañía no duermen?, si fuera así, nosotros no seríamos los responsables, excluidos como hemos estado de toda decisión. Pero si no hacemos algo ahora, los Chapos Guzmán y sus contrapartes en el poder sustituirán a los Krauces, se consolidarán y si no terminamos en el III Rieich, sí en una película de Mad Max. Y así, una vez ejecutados ante el letrero de “jale” de las puertas de las “tiendas de convivencia” —como les dice El Peso—, ya poco importará si formamos otro partido o no, si votamos por el más menos pior o si los diputados se reeligen o no.
      Por eso nosotros vamos a anular nuestra boleta.
      Inscribiremos claro y fuerte: No Keremos Guerra.
      Llamaremos a que te nos unas a esta campaña.
      Iremos a todos los frentes, marchas, reuniones y a la calle misma a promover nuestra visión.
      Y, donde podamos, cuando podamos, explicaremos una y otra vez. Nosotros no tenemos vergüenza de nuestras convicciones.
      Chihuahua, 11 de junio de 2009 S



Sábado 6 de junio de 2009
El gobierno ya no tiene control
Sólo el pueblo puede parar la guerra

La gota, Doble Resistencia y Liga Socialista Revolucionaria


El 29 de mayo asesinaron a nuestro amigo, el profesor/investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez Manuel Arroyo Galván. Sin siquiera podernos explicar por qué, desde una camioneta le dispararon seis tiros que hicieron blanco en su cabeza.
      El gobierno ha dicho que estos actos de barbarie son parte de una guerra entre narcos que disputan el territorio fronterizo. Cuando menos en este caso, ¡Miente!
      Meny no tenía que ver absolutamente nada con el tráfico de drogas. Vivía, como todos nosotros, de su trabajo en la universidad y, por tanto, su estilo de vida era más que sencillo. Pero además su trayectoria como luchador social le impedía agredir así a los jóvenes, a la sociedad.
      Aparte de la gran pérdida que significa su desaparición definitiva, este hecho demuestra que el control ha salido definitivamente de las manos del gobierno. Que solamente una protesta grande de ciudadanos puede parar esta guerra que no es nuestra.
      Nosotros hemos encontrado que estas salidas a la calle, la marcha del día 30 de mayo y la anulación de nuestra boleta electoral, cruzándola con las palabras No Keremos Guerra son formas de lucha para detenerlos; pero si tú tienes otras, dinos. Comunícate con nosotros a los correos que vienen en este volante.
      ¡Anula tu boleta electoral el 5 de julio!
      ¡No Keremos Guerra!
      ¡Keremos Justicia y Respeto a los Derechos Humanos!
S



Martes 5 de mayo de 2009
Chana o Juana

Luis K'Fong


Si no votas o anulas tu voto, estos mismos van a seguir desgobernándonos otros 30 años o más.
      Por “estos mismos” debemos entender el PRI, el PAN y sus respectivos satélites. Lo de “desgobernándonos” debe ser algo así como cuando los locutores oficiales quieren descalificar un dirigente popular y le dicen “pseudolíder”. Esto es, que nos sabemos gobernados y con mano dura, pero no nos gusta. Así las cosas, voy a entender que no conviene que el PAN y el PRI tengan la administración para quien nos hace esta objeción.
      ¿Y si voto?, es decir, si todos los que no votamos o anulamos nuestra boleta votáramos por alguien diverso del PAN y del PRI, ¿qué pasaría?
      Bueno, lo primero que pasaría es que ganaría la tercera opción, en alguna de sus dos versiones: quienes conservaron las siglas y, sobre todo, las prerrogativas del PRD, o bien, quienes desfavorecidos en las listas de este partido, compiten ahora por la alianza PT-Convergencia.
      El problema es que, cuando menos yo, no los distingo: ambos tres en su propaganda, en su discurso, en su propuesta, privilegian la honestidad —o la honradez que casi siempre la usan como sinónimo—. Otro punto que los une es el rechazo expreso o implícito al fraude electoral, si son los unos, achacándoselos a los otros; si son los otros, achacándoselos a los unos. Como quien dice, el programita que llevó primero a Fox y luego a Calderón a la presidencia.
      Luego, matices más o matices menos, todos dicen amar entrañablemente a México, aunque debo admitir, eso significa para unos privatizar Pémex, mientras que para los otros, mantenerlo estatizado. Pero, como en la canción de Joaquín Sabina, estas campañas de hoy no hablan ni de ti, ni de mí…
      Nada dicen de este insufrible salario, que según todos ellos, bajo y todo, debo agradecer, porque muchos de mis connacionales ni siquiera empleo tienen.
      Tampoco hablan de la jornada agotadora, enajenante, insalubre, injusta y sobre todo aburrida que sufrimos. Aquí también debo agradecer, tengo empleo, derecho a derrochar mi tiempo de vida haciendo cosas para que otro, más allá del Bravo pueda disfrutar de mucho tiempo de ocio y perversión… bueno, y para que nos siga dando empleo.
      Mucho menos, pero muchísimo menos, me dicen de la posibilidad de que un día termine la explotación; de que los medios de producción sean de propiedad social y no privada como hasta ahora; de que con ello podamos cuando menos intentar controlar las crisis que cuando no me arrojan al arroyo de la calle, me reducen —vía la inflación— mis posibilidades de sobrevivencia y, como si todo esto fuera poco —vía el pánico que me entra de quedar desempleado— reducen mis posibilidades de lucha, de resistencia, de organización.
      En suma, que yo creo que deben ser diferentes las opciones electorales entre ellas. Sólo que desde mi lugar de asalariado no las alcanzo a ver. Debe ser mi culpa, no lo dudo. Tal vez si fuera patrón, burócrata o cuando menos de la clase media, podría ver en qué se distinguen. Pero la diferencia que a mí me interesa, la diferencia de clase, no la veo.
      Así que es cierto. Podríamos hacer que algo cambiara, pero desde donde lo vemos, sería muy poco, tal vez que ahora los políticos ya no usen corbata tricolor, o azul, sino nomás amarilla… S



¿Más o menos diputados?
4 de mayo de 2009

Luis K'Fong Fierro

S i no sucediera otra cosa más, podríamos decir que nuestra campaña que llama a anular el voto con la leyenda “No Keremos Guerra”, ya ha dado algunos frutos:
      Por el email, de viva voz y con mucho flush del que dicen que transmite la influenza, nos han llegado objeciones que más que invalidar nuestro esfuerzo, legítimamente lo cuestionan y nos impone una obligación aceptada de antemano de responder, a la vez que afinamos nuestra estrategia y aclaramos nuestra convicción.
      No publicamos el o los nombres de quienes han reaccionado a nuestra propuesta, porque no tenemos su permiso, pero si alguno ve esto y decide que quiere que le hagamos justicia autoral, hechas las verificaciones pertinentes, le daremos el crédito.
      ¿Por qué mejor no ir a las urnas a demandar algo relacionado con el poder legislativo que es el que medio se renovará, con una exigencia adecuada, por ejemplo que se reduzca a sesenta y cuatro el número de diputados, dos por cada estado?
      La respuesta —como inmediatamente se la hicimos saber a quien nos preguntó— es muy simple: porque no estamos de acuerdo con esta campaña que ya antes habíamos visto por la internet.
      Para nosotros, la tan llevada y traída democracia significa que el mayor número posible de personas tome las decisiones que requiere nuestra sociedad, especialmente de aquellos y aquellas que luego sufrirán las consecuencias de esas medidas.
      En esta lógica, que quinientas gentes —aun cuando hayan sido electas en un proceso química y bacteriológicamente puro— tomen decisiones por ciento cinco millones de gentes o más, es, cuando menos para nosotros, muy antidemocrático. Pero pretender que se reduzca el número a sesenta y cuatro es todavía más, autoritario. Por ese camino vamos a llegar a que sólo los iluminados decidan, especialmente uno, muy preclaro que luego le diremos el Führer, il Duce, el Caudillo por la gracia de dios o el Padrecito de todos los pueblo…
      Al contrario, le decíamos al ciudadano que se molestó en contestar nuestra propuesta, nosotros subiríamos el número, al doble por ejemplo.
      Ante esto, todo mundo pone el grito en el cielo. ¡Si así, nos sale carísimo mantenerlos…! Efectivamente. Lo que pasa es que proponemos subir al doble el número de legisladores, pero bajarles drásticamente el sueldo. Ya nuestros antepasados, los que fundaron la primera república socialista, los camaradas de la Comuna de París lo habían hecho, no sólo con los diputados, sino con todos los funcionarios. Se los fijaron en el salario que ganaba un técnico calificado y punto. Con ello, resolveríamos la primera objeción que se nos hace. Con menos dinero, tendríamos más involucrados en la toma de decisiones.
      Veamos la segunda: nuestro lector nos reta a resolver cómo funcionaría una asamblea con mil participantes, todos ellos grillos y poseedores de su verdad y la de sus representados.
      Admitamos que sería difícil, pero no imposible. Por ejemplo, podría hacerse una “comisión” de cien con el encargo de que elaborara proyectos de ley o de acción que luego serían considerados por la asamblea de los mil, escuchando opiniones en pro y en contra, durante un tiempo razonable y luego votadas con los conteos que ya ahora están en funcionamiento: mayoría calificada, mayoría simple, el consenso… según sea la importancia del caso. Y esos cien todavía podrían dividir el trabajo en comisiones, tal como ahora funcionan los quinientos.
      La composición de la cámara también tiene su qué con cuánto. Quienes promueven esta medida de reducir el número de diputados, también quieren acabar con los plurinominales o de circunscripción.
      Para mí —esto todavía no lo discuto con mis camaradas— la cosa debiera ser precisamente al revés. Que ya no hubiera distritos, sino sólo listas plurinominales. Un distrito, con lo grande y lo variopinto que son hoy, es la cosa más antidemocrática del mundo —les recomiendo ver Milk, la película—. Por ejemplo, yo voto en uno que agrupa a varias colonias del Infonavit, otras de invasión ya muy lejana y una o dos, del otro lado del Periférico, de ricos, de ésas amuralladas, almenadas y con caseta en la calle principal. ¿Qué creen? Que todos los diputados durante décadas han salido precisamente de esas colonias y ninguno de las de acá. Y no porque ellos tengan un discurso mejor que el de cualquiera de nosotros, simplemente porque tienen muchos más recursos para exhibir su sonrisa indecente en los pendones que cuelgan de los postes… y ahora, dígame usted, ¿qué intereses podemos tener en común los habitantes de allende el Peri con la perrada de acá, por más que todos seamos del mismo distrito?
      Al menos yo, me siento mucho más identificado con el pobrerío del otro lado de la ciudad que con mis vecinos que ni siquiera me dejan entrar en sus calles sin esculcarme.
      También habría que suprimir el registro de los partidos, o mejor dicho, dejarlo en eso, en un simple registro de las listas que lograran articularse cada elección. Sin que nadie fuera discriminado.
      Luego, la cámara se compondría exactamente con el número de representantes que equivaliera a la proporción de votos. Lograste tanto por ciento de los votos, te tocan tanto por ciento de las curules. Y siendo mil los asientos, ni siquiera el secretario de salud se haría bolas en las cuentas. Además de que habría más manera de tener acceso a más gente, pues el mínimo requerido, por matemáticas elementales, sería uno al millar.
      Hoy para poder ser diputado o senador, hay que reclutarse en un uno de los ocho partidos, aunque no se comparta ninguno de los ocho programas que se esgrimen y que difícilmente podemos distinguir uno de otro.
      Así, la pequeñísima participación que aún conservo en la toma de decisiones está empañada, porque termino votando o intentando ser votado por el “menos pior”. Pero eso, como dijo la nana, es tema del siguiente artículo S


No Keremos Guerra

La gota, Doble Resistencia y Liga Socialista Revolucionaria

Unos dicen que es un pleito entre narcos. Los trabajadores y todo el resto de ciudadanos no tenemos nada que ver con eso.
      Otros dicen que es el gobierno persiguiendo envenenadores públicos. Los de abajo tampoco tenemos vela en ese entierro.
      Otros más creen que se trata del cartel más grande de narcos, aliado con el estado y suprimiendo narquitos para quedarse con todo. Y aquí tampoco tenemos arte ni parte.
      En fin, cualesquiera que sean los bandos que se andan balaceando; nosotros, trabajadores, amas de casa, maestros, estudiantes, campesinos, estudiantes, desocupados y todo el que no sea policía o delincuente, no tenemos interés en que gane uno u otro.
      Pero desgraciadamente estamos entre dos o tres fuegos. Lo más probable es que, sin deberla ni temerla, nos toque, como ya ha sucedido.
      Por eso, ¡No Keremos Guerra!
      Lo que queremos es que si a alguien lo acusan de traficante, lo agarren, lo juzguen y le prueben su delito y entonces lo condenen. También queremos que a los que agarren no los torturen ni los obliguen a confesar, mucho menos que los desaparezcan y luego salgan con que encontraron su cuerpo de ejecutado.
      ¡Que no vuelva a repetirse lo de Creel!
      En una palabra: ¡No Keremos Guerra, lo que queremos es Justicia y Respeto a los Derechos Humanos!
      Sin embargo, no contamos con las armas que ellos tienen para imponer nuestros deseos. Pero tenemos una muy poderosa que ha cambiado países enteros:
      El repudio popular. Hay que hacerlo sentir.
      La gota, Doble Resistencia y la Liga Socialista Revolucionaria te proponemos que
      El próximo 5 de julio
      Anules tu voto, cruzando la boleta con una gran equis y luego escribas:
      ¡No Keremos Guerra! S